Ingredientes y cómo leer el INCI

Los ingredientes de un sérum de pestañas se agrupan en cinco familias y solo una alarga de verdad

Cinco familias de activos se reparten la etiqueta de casi todos los sérums del mercado. No todas tienen el mismo respaldo detrás, y la diferencia está escrita en el INCI.

11 minutos de lectura

Le das la vuelta al bote y te encuentras una lista de veinte nombres imposibles. Aqua. Glycerin. Un péptido con número. Un extracto en latín. Y al final, un conservante. Todo escrito en un cuerpo de letra que casi no se lee.

Ahí está el problema real de comprar un sérum de pestañas. Pagas entre veinte y ochenta euros por tres mililitros de líquido y no tienes forma de saber por cuál de esos nombres estás pagando. La caja te habla de resultados. La etiqueta, que es lo único que obliga la ley, te habla de química.

De todas esas familias de ingredientes, solo una tiene pruebas serias de que hace crecer el pelo del párpado. Y no es la que más sale en los anuncios. Antes de llegar a ella conviene entender qué hay dentro de un bote, porque cuando sabes leer la etiqueta ya no vuelves a comprar a ciegas.

Qué hay dentro de un sérum de pestañas antes de hablar de activos

Casi todo lo que llevas en la mano es agua. Después vienen los humectantes, que retienen esa agua, los conservantes, que evitan que el producto se contamine, y un par de ajustadores de pH. Eso ocupa la mayor parte de la fórmula.

Los activos, los ingredientes que supuestamente hacen algo, casi nunca superan unos pocos puntos porcentuales del total. No es un truco de la marca. Los péptidos y los extractos se usan en dosis muy bajas porque a más cantidad no trabajan mejor, y porque estamos hablando del borde del ojo.

Esto te importa por una razón práctica. Cuando comparas dos etiquetas, no comparas fórmulas enteras. Comparas cinco o seis nombres que están escondidos entre la base común a todos.

Las cinco familias de ingredientes de un sérum de pestañas

Todo lo que se comercializa hoy en España cabe en cinco cajones. Cada uno promete una cosa distinta y cada uno tiene un nivel de prueba distinto detrás. Vamos uno a uno.

1. Análogos de prostaglandina

Son moléculas que imitan a las prostaglandinas, unas sustancias que tu propio cuerpo fabrica y que participan, entre muchas otras cosas, en el ciclo del pelo. En la etiqueta aparecen con nombres como Bimatoprost, Isopropyl Cloprostenate o Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide.

Su historia empieza en la consulta del oftalmólogo. A pacientes con glaucoma tratados con gotas de bimatoprost les crecieron las pestañas más largas, más gruesas y más oscuras. El efecto secundario resultó ser más llamativo que el tratamiento, y de ahí saltó a la cosmética. Lo que hace esta familia es alargar la fase anágena, la etapa en la que el pelo crece de forma activa.

El precio de esa potencia está documentado. Se describen oscurecimiento de la piel del párpado, enrojecimiento y picor, cambio de color del iris en ojos claros o mixtos y pérdida de grasa alrededor del ojo, ese aspecto hundido que tanto asusta. Aquí tienes el detalle de cómo funciona esta familia y qué la separa de un cosmético normal, y también por qué muchos de estos productos han desaparecido del mercado europeo legal.

La consecuencia es sencilla de entender. Una sustancia que actúa como un medicamento no encaja en un bote de cosmética. Por eso hay marcas que renuncian a esta familia como decisión de formulación consciente: CILARIA, por ejemplo, no lleva ningún análogo de prostaglandina, ni bimatoprost ni ninguno de sus primos.

2. Péptidos

Un péptido es una cadena corta de aminoácidos, que son los ladrillos con los que se construyen las proteínas. La queratina, el material del que está hecha una pestaña, es una proteína. De ahí sale la lógica del argumento.

En los sérums que se venden en España se repiten cuatro nombres: Myristoyl Pentapeptide-17, Myristoyl Hexapeptide-16, Acetyl Tetrapeptide-3 y Biotinoyl Tripeptide-1. El prefijo myristoyl indica que al péptido le han añadido un ácido graso para que atraviese mejor la piel. Si quieres entender el más citado de todos, tienes una ficha entera sobre qué se le atribuye al pentapéptido-17 y de dónde salen esos datos.

Aquí hay una trampa de marketing que conviene conocer. En la caja lees nombres comerciales, no ingredientes. Widelash, Capixyl o Procapil son marcas de complejos que mezclan uno de estos péptidos con otros componentes, y en el INCI aparecen desglosados por su nombre real. Lo explicamos en detalle en la guía de qué esconden esos nombres comerciales que ves en el envase.

El nivel de prueba de los péptidos es intermedio. Hay trabajo de laboratorio y hay estudios, pero muchos son pequeños y los financia quien fabrica el ingrediente. No hay datos independientes que permitan hablar de alargamiento real, y por eso nadie serio te dará una cifra de crecimiento asociada a un péptido. Puedes profundizar en lo que sí y lo que no se sabe de los péptidos aplicados en el párpado.

3. Vitaminas del grupo B

Las dos que verás siempre son Biotin y Panthenol. La biotina es la vitamina B7 e interviene de verdad en la síntesis de queratina. El matiz es importante: una carencia real de biotina provoca caída de pelo, pero esa carencia es poco frecuente, y corregir algo que no te falta no añade nada.

Sobre la biotina hay además un asunto práctico que casi nadie te cuenta y que puede complicarte una analítica, explicado en el efecto que tiene la biotina sobre los resultados de un análisis de sangre. Y si te interesa el uso concreto en pestañas, está desarrollado en qué puede y qué no puede hacer la biotina por tus pestañas.

El pantenol juega en otra liga distinta y menos ambiciosa. Es una provitamina B5 que retiene agua, forma una película fina sobre el pelo y le da flexibilidad. Un pelo flexible se parte menos, y un pelo que no se parte parece más largo. Es un efecto de acondicionamiento, no de crecimiento, y está bien documentado en cosmética capilar. Tienes el mecanismo entero en cómo actúa el pantenol sobre la fibra de la pestaña.

4. Acondicionadores, humectantes y aceites

Aquí entran Sodium Hyaluronate, Glycerin, Butylene Glycol, las queratinas hidrolizadas y los aceites vegetales. El más famoso de todos es el Ricinus Communis Seed Oil, el aceite de ricino de toda la vida.

Esta familia no discute sobre crecimiento. Hidrata, lubrica, reduce el roce y baja la rotura. Es el trabajo menos vistoso y el más subestimado, porque buena parte de lo que la gente vive como caída es en realidad pelo que se rompe por la mitad. Si tenías el ricino en un pedestal, conviene revisar lo que el aceite de ricino hace realmente y lo que se le ha atribuido de más.

5. Extractos botánicos

Cola de caballo (Equisetum Arvense), guisante (Pisum Sativum), trébol rojo (Trifolium Pratense), té verde (Camellia Sinensis) o ginseng. Suenan bien, ocupan sitio en la etiqueta y aportan silicio, antioxidantes o azúcares que hidratan.

El problema de esta familia es que casi toda su investigación viene del cuero cabelludo o del tubo de ensayo, no del párpado. Un extracto que se comporta bien en una placa de laboratorio no demuestra nada sobre tus pestañas. Son ingredientes de apoyo razonables, no motores de crecimiento.

Qué nivel de prueba tiene cada familia

Familia Nombres en el INCI Qué se le atribuye Nivel de prueba
Análogos de prostaglandina Bimatoprost, Isopropyl Cloprostenate, Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide Alargar la fase de crecimiento Alto, con efectos adversos documentados
Péptidos Myristoyl Pentapeptide-17, Myristoyl Hexapeptide-16, Acetyl Tetrapeptide-3, Biotinoyl Tripeptide-1 Actuar sobre la queratina y el folículo Intermedio, muy dependiente del fabricante
Vitaminas B Biotin, Panthenol Síntesis de queratina, acondicionar Bajo para crecimiento, sólido para acondicionar
Acondicionadores y aceites Sodium Hyaluronate, Glycerin, Ricinus Communis Seed Oil Hidratar y reducir rotura Sólido, pero sin efecto sobre el crecimiento
Botánicos Equisetum Arvense, Pisum Sativum, Trifolium Pratense Apoyo al folículo Bajo, casi todo fuera del párpado

Una revisión publicada en 2024 en el Journal of Cosmetic Dermatology, Eyelash serums: A comprehensive review, repasó justamente esto: qué activos de los sérums de pestañas tienen ensayos clínicos detrás y cuáles se sostienen sobre datos del propio fabricante. Es la referencia académica más útil si quieres ir a la fuente.

Cómo se ordena el INCI y por qué te despista

El INCI es la lista oficial de ingredientes, escrita siempre con los mismos nombres en toda Europa. Se ordena de mayor a menor cantidad, pero solo hasta el uno por ciento. Por debajo de ese uno por ciento, la marca puede colocarlos en el orden que quiera.

De ahí sale el malentendido más habitual. Ves tu péptido en el puesto quince y piensas que es humo. Puede que lo sea o puede que no, porque a esas concentraciones la posición ya no te dice la cantidad. Lo que sí puedes hacer es mirar quién está por delante y si la marca declara el porcentaje. El método completo, paso a paso, está en cómo descifrar la etiqueta de un sérum en dos minutos.

Los ingredientes que no alargan nada pero sí pueden molestar

No todo lo que hay en el bote busca un efecto. Los conservantes son obligatorios y algunos tienen mala prensa merecida en el terreno ocular. El cloruro de benzalconio, Benzalkonium Chloride, está muy estudiado como irritante de la superficie del ojo. El perfume, que aparece como Parfum o Fragrance, no aporta nada y suma riesgo de sensibilización.

Por eso hay fórmulas que renuncian de entrada al perfume y a los parabenos, como hace CILARIA. La lista de lo que conviene mirar con lupa está en los ingredientes que sobran en un producto pensado para el borde del ojo, y las señales de alarma en los efectos secundarios que aparecen con más frecuencia.

Con esto no se juega. Si notas dolor, visión borrosa, hinchazón o una irritación que no cede al dejar el producto, deja de aplicarlo y ve al oftalmólogo. Ningún artículo sustituye a una revisión con lámpara de hendidura.

Lo que ningún ingrediente puede saltarse

Una pestaña nace, crece, se para y se cae. Esa secuencia se llama fase anágena, catágena y telógena, y en el párpado la fase de crecimiento es corta. Por eso las pestañas no te llegan nunca a la longitud del pelo de la cabeza, por mucho que las cuides.

Entendido eso, un ingrediente solo puede hacer tres cosas: estirar la fase de crecimiento, cuidar el pelo que ya tienes para que no se rompa antes de tiempo, o mejorar su aspecto. Nada más. Tienes la mecánica completa en el ciclo por el que pasa cada pestaña antes de caerse.

Antes de comprar, revisa cuatro cosas: que no aparezca ningún análogo de prostaglandina si no quieres esa familia, que haya al menos un activo con nombre y apellidos y no solo agua con extractos, que no lleve perfume, y que el envase permita aplicar poco producto. Si quieres el atajo, la lista de fórmulas que dejan fuera esa familia por decisión propia te ahorra media hora de lectura de etiquetas.

Y aquí está la respuesta que venías a buscar: de las cinco familias, la única con efecto de alargamiento demostrado son los análogos de prostaglandina, y precisamente por eso no son un ingrediente cosmético. Funcionan como un fármaco, arrastran efectos adversos descritos en la literatura médica y ese es el motivo de que hayan ido saliendo del mercado cosmético europeo. Las otras cuatro familias juegan en otro terreno, más modesto y más honesto: cuidan el pelo que ya tienes, reducen la rotura, hidratan la raíz y mejoran el aspecto de lo que crece. Cuando una marca sin prostaglandinas te promete el efecto de las prostaglandinas, no está describiendo su fórmula, está describiendo lo que quieres oír.

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