El ciclo de crecimiento de las pestañas tiene tres fases y solo una decide si el sérum sirve de algo
Tus pestañas no crecen todas a la vez ni se caen todas juntas, y ese desorden aparente responde a un reloj muy concreto que casi nadie te explica antes de empezar con un sérum.
11 minutos de lectura
Te acercas al espejo y ves un hueco. Una pestaña menos justo en la zona donde el ojo ya se veía más despoblado. Y aparece ese pensamiento de fondo: que a lo mejor esa pestaña no vuelve a salir.
Luego encuentras una pestaña suelta en la mejilla, otra en el lavabo y otra pegada al algodón del desmaquillante. Parece mucho. La mayoría de las veces no es caída, es relevo. Pero el relevo va tan despacio que no lo ves, y por eso lo confundes con un problema.
Detrás de ese aparente desorden hay un reloj. Cada pestaña lleva el suyo y ninguno está sincronizado con el de al lado. Entender ese reloj es lo que separa a quien se agobia cada mañana de quien sabe exactamente qué está pasando en su párpado. Y también es lo que explica por qué un sérum parece hacer efecto en unas pestañas y en otras no.
Qué es el ciclo de crecimiento de las pestañas
Una pestaña no es un pelo que crece sin parar y se corta solo. Es una fibra de queratina que sale de un folículo, una especie de bolsita minúscula metida en el borde del párpado. Ese folículo trabaja por turnos: fabrica pelo durante un tiempo, luego para, luego descansa y después vuelve a empezar.
El ciclo de crecimiento de las pestañas tiene tres fases: anágena, catágena y telógena. Son los mismos nombres que se usan para el pelo de la cabeza, pero con duraciones muy distintas. El pelo del cuero cabelludo puede pasar años creciendo. La pestaña se mide en semanas. Por eso una pestaña nunca te llega al pómulo y un cabello sí te llega a la cintura.
Si quieres ver de cerca cómo está montada esa raíz por dentro, en la revista tenemos una guía dedicada a la estructura de la pestaña y su folículo. Aquí nos centramos en el tiempo: cuánto dura cada turno y qué se puede tocar de ellos.
Las tres fases del ciclo, una por una
Anágena: la fase de crecimiento
La anágena es la fase activa. El folículo está produciendo queratina y empujando la pestaña hacia fuera. En las pestañas superiores la anágena dura entre 30 y 45 días, y en las inferiores entre 15 y 30 días. Esa diferencia de calendario es la razón de que las pestañas de abajo sean siempre más cortas que las de arriba.
La velocidad tampoco es espectacular. Se citan cifras de hasta unos 0,15 milímetros al día. Es un avance que no se aprecia mirándote un día tras otro, aunque al cabo de varias semanas sí cambie la longitud final del pelo.
Solo una parte de tus pestañas está en anágena en este momento. Las demás ya han terminado su turno o están esperando. Ese detalle, que parece menor, es la clave de todo lo que viene después.
Catágena: la fase de transición
Cuando el folículo decide que ya es suficiente, la pestaña entra en catágena. Aquí el pelo deja de crecer, pero todavía no se desprende. El folículo se encoge y se desconecta de la parte que alimentaba el crecimiento.
La duración es la más discutida de las tres. Hay fuentes que hablan de unos 15 días y otras que la estiran hasta las 2 o 4 semanas. Si intentas cuidar una pestaña en catágena con cualquier producto, no va a alargarse más: su fábrica ya está cerrada.
Telógena: la fase de reposo
La telógena es la fase larga y silenciosa. La pestaña está ahí, colocada, cumpliendo su función de barrera contra el polvo, pero ya no crece nada. Esta fase de reposo puede durar hasta unos 100 o 120 días.
Al final del reposo pasa una de dos cosas. O la pestaña se cae sola con un roce mínimo, o la empuja hacia fuera la nueva pestaña que ya viene creciendo por debajo en el mismo folículo. Ahí termina el ciclo y vuelve a empezar la anágena.
| Fase | Qué hace la pestaña | Duración citada |
| Anágena | Crece de forma activa | 30-45 días (superiores) y 15-30 días (inferiores) |
| Catágena | Deja de crecer, sigue pegada | Desde unos 15 días hasta 2-4 semanas, según la fuente |
| Telógena | Reposa hasta caer o ser empujada | Hasta unos 100-120 días |
Cuánto dura el ciclo completo de una pestaña
Aquí conviene ser honesto: las fuentes no se ponen de acuerdo en cuánto dura el ciclo entero. La Academia Americana de Oftalmología (AAO) maneja una horquilla de entre 6 y 10 semanas para el recambio de una pestaña. Otras fuentes hablan de un ciclo que puede ir de 4 a 11 meses.
Esa distancia no significa que alguien mienta. Significa que se mide de formas distintas, que no es lo mismo una pestaña superior que una inferior, y que hay una variación enorme entre personas. Cuando leas una cifra redonda y rotunda sobre el recambio de las pestañas, desconfía. Lo serio es dar un rango y decir de dónde sale.
Lo que sí es constante es el orden de las fases y el hecho de que ninguna se salta. Si quieres las cifras aplicadas a un caso concreto, como el de una pestaña que has perdido de golpe, aquí explicamos cuánto suele tardar en reponerse una pestaña desde cero.
Por qué las pestañas de un mismo ojo están en fases distintas a la vez
Esta es la parte que más tranquiliza cuando se entiende. Cada folículo funciona por su cuenta, con su propio reloj, sin coordinarse con los folículos vecinos. En el borde de un mismo párpado conviven, ahora mismo, pestañas en anágena, pestañas en catágena y pestañas en telógena.
A eso se le llama crecimiento asincrónico, y tiene una consecuencia práctica muy grande: nunca se te van a caer todas las pestañas a la vez. Se van cayendo de una en una, cada una cuando le toca, mientras el resto sigue en su sitio. Por eso la línea de pestañas se ve siempre poblada aunque estés perdiendo pelos todos los días.
También explica otras tres cosas que seguramente hayas notado:
- La fila nunca es perfectamente uniforme. Siempre hay pestañas más cortas: son las que acaban de empezar su anágena.
- Un susto, una fiebre alta o un tirón fuerte no se nota en el espejo al día siguiente, sino semanas después, cuando esos folículos llegan al final de su ciclo.
- Perder alguna pestaña cada día entra dentro de lo normal. Lo que no es normal es notar huecos que crecen, zonas peladas o una caída que va a más.
Si estás en ese último caso, la causa casi nunca es el ciclo en sí, sino algo que lo está interrumpiendo: tracción por extensiones, frotarse los ojos, una blefaritis, déficits nutricionales, cambios hormonales o algún tratamiento médico. Ante una pérdida rápida, con dolor, con el párpado inflamado o con la visión alterada, la consulta es del oftalmólogo, no de un sérum.
Por qué tus pestañas tienen un límite de longitud
Mucha gente asume que si dejara de tocarse las pestañas crecerían sin parar. No es así. La longitud máxima de una pestaña la marca su fase anágena: cuanto más dura ese turno de crecimiento, más largo llega a ser el pelo antes de pararse.
Como la anágena de la pestaña es corta comparada con la del cabello, la pestaña llega a un tope y se detiene. Ese tope es en buena medida genético, y es la razón de fondo de por qué hay pestañas que parecen estancadas en la misma longitud desde siempre.
Con las cejas pasa algo parecido, pero con otros números. Su ciclo tiene sus propios tiempos y por eso una ceja depilada no se comporta igual que una pestaña arrancada. Lo desarrollamos en el artículo sobre las diferencias de ritmo entre el vello de la ceja y la pestaña.
Qué puede tocar un sérum y qué no
Un sérum de pestañas es un cosmético. Se aplica en la línea de nacimiento del pelo y actúa sobre el entorno del folículo y sobre la fibra visible. Sus activos habituales son péptidos, biotina, pantenol, aceites vegetales, extractos con silicio orgánico o ácido hialurónico. Hay fórmulas que renuncian del todo a los análogos de prostaglandina y se apoyan solo en ese tipo de ingredientes, como hace CILARIA.
Ahora bien, un cosmético no puede resucitar un turno terminado. Una pestaña en catágena o en telógena ya ha dejado de fabricar queratina, y ningún producto la va a hacer más larga. Como mucho la mantendrá más hidratada, más flexible y menos propensa a partirse, que no es poco, pero no la alarga.
El terreno donde un sérum tiene algo que decir es el folículo que está trabajando, o el que está a punto de arrancar un turno nuevo. Ahí es donde tiene sentido hablar de queratina, de hidratación en la raíz y de fase de crecimiento. Si quieres el detalle del mecanismo, lo explicamos en cómo actúa realmente un sérum sobre el folículo.
Por qué el efecto se ve poco a poco y nunca de golpe
De la asincronía sale la consecuencia más importante para cualquiera que empiece con un sérum. Como en cada momento solo una parte de tus pestañas está en fase de crecimiento, el producto solo puede acompañar a esa parte. El resto está fuera de juego hasta que su folículo vuelva a arrancar.
Por eso el cambio, cuando llega, llega desordenado: primero unas pocas pestañas, luego otras, según van entrando en anágena una tras otra. Nunca toda la fila a la vez. Es exactamente el mismo motivo por el que los tiempos de un sérum se cuentan por ciclos y no por días.
Y funciona igual en sentido contrario. Si dejas de aplicarlo, nada se cae de golpe: las pestañas que estaban en su turno lo terminan con normalidad, y son las siguientes las que vuelven al comportamiento de siempre. Todo lo que pasa en un párpado pasa a cámara lenta, folículo a folículo.
Cómo reconocer en qué fase está una pestaña
No hay forma casera de saberlo con exactitud, pero sí hay pistas. Una pestaña que se cae sola, sin tirón, suele salir con una basecita ensanchada y más clara: es un pelo que había terminado su reposo. Una pestaña arrancada de golpe, en cambio, se lleva por delante un turno que estaba a medias.
Ahí está la diferencia entre la caída fisiológica y la caída por tracción. La primera forma parte del ciclo. La segunda lo interrumpe y obliga al folículo a empezar de cero, con el desgaste que eso supone si se repite mes tras mes con extensiones mal retiradas, pinzas de rizar agresivas o el gesto de frotarse los ojos con fuerza.
Así que la respuesta a por qué un sérum solo puede jugar en una de las tres fases es esta: la anágena es la única en la que el folículo está fabricando pelo. En catágena la producción ya se ha detenido y en telógena la pestaña solo espera a caer, de modo que ningún cosmético puede alargar un pelo que su propio folículo ya dio por terminado. Y como tus pestañas están repartidas entre las tres fases al mismo tiempo, ese sérum solo llega, cada día, a la minoría que está en turno de crecimiento; los demás folículos irán entrando por su cuenta, uno a uno, a su propio ritmo.