Una pasada al día, sobre la piel donde nacen tus pestañas.
No prometo magia. Prometo constancia y una fórmula que sabe lo que hace.
A las 8 semanas te lo enseño en el espejo.
8 semanas o reembolso total.
Una pasada al día, sobre la piel donde nacen tus pestañas.
No prometo magia. Prometo constancia y una fórmula que sabe lo que hace.
A las 8 semanas te lo enseño en el espejo.
Lo primero que cambia no es el largo: es que dejas de perderlas. Entre la semana 3 y la 4, notarás menos pestañas en el algodón al desmaquillarte.
El largo y el cuerpo llegan entre la semana 6 y la 8, cuando tu ciclo ha rotado y las pestañas que han crecido conmigo desde el principio ya están fuera.
Tu ciclo de pestañas dura entre 90 y 150 días. Por eso necesito tiempo. Y por eso, lo que conseguimos, se queda.
Tus pestañas volverán poco a poco a su punto de partida, siguiendo su propio ciclo.
No creo dependencia ni dejo daño detrás. Sólo acompaño mientras estoy.
Sí. Mismo pincel, misma cantidad, misma paciencia.
En cejas, sobre la piel y en la dirección del pelo.
8 semanas usándome cada día. Si no ves diferencia, te devuelvo el dinero.
Ninguna.
Escríbenos, cuéntanos cómo me has usado y, si no podemos ayudarte a mejorarlo, al día siguiente tienes el dinero en tu cuenta.
Todo lo que hayas pagado, de vuelta.
Así sabes que confío en mí 🤎
Una sola pasada por párpado, de dentro hacia fuera.
Como si te delinearas, pero justo donde nace la pestaña.
Si te sobra producto, has usado demasiado.
Escurre bien el pincel en el cuello del envase. Lo que queda es suficiente para un párpado entero.
Una pasada, sobre la piel de la raíz, no sobre el pelo. No hace falta llegar a las puntas: no crecen desde ahí.
Noche, sobre la piel limpia y seca, sin restos de maquillaje ni de crema.
Tengo toda la noche para trabajar sin que nada me estorbe. Y por la mañana, tu rutina de siempre.
No trabajo más rápido por usar más, y el exceso sólo puede acabar donde no debe.
Retira el sobrante con un bastoncillo seco y mañana, menos.
Estoy concentrada, así que un envase te dura tres meses de aplicaciones diarias.
Cabe de sobra en cualquier neceser. Llévame contigo donde vayas.
3 ml · 0,10 fl. oz. en un tubo más fino que un pintalabios.
Con una pasada por párpado al día, sí.
Es justo el tiempo que necesitas para ver el resultado completo: el envase se acaba más o menos cuando tu ciclo ha rotado del todo.
Una vez abierta, úsame en 6 meses. Como voy directa a la línea del ojo, no me guardes de un año para otro.
Tapa bien y lejos del sol.
Mi peso, mis dimensiones y mi caja —con algo de ayuda de la red global de Correos— me permiten llegar a tu país, sea el que sea, y hacerlo gratis.
Literalmente, todo el mundo.
Absoluta delicadeza con la zona más delicada de tu cara.
Sólo activos veganos, elegidos por lo que hacen y no por cómo suenan.
Sin prostaglandinas, sin parabenos, sin perfume. Testada en personas, no en animales.
El péptido que da nombre a esta categoría. Actúa sobre la queratina del folículo, la proteína de la que está hecha tu pestaña.
Su trabajo no es tirar del pelo hacia fuera, es que el pelo que sale, salga mejor anclado y con más cuerpo. De ahí que dejes de perderlas antes de notar el largo.
Vitamina B7. Participa directamente en la síntesis de la queratina.
Una pestaña es queratina y poco más: sin materia prima no hay pestaña que construir. La biotina es esa materia prima, puesta justo donde hace falta.
Provitamina B5. En la piel se convierte en ácido pantoténico, retiene agua y calma.
Es la razón de que no me notes tirante ni te pique el párpado. Una piel bien hidratada en la raíz es una raíz que suelta menos.
Ricinus Communis Seed Oil, prensado en frío. El clásico, y con razón: su ácido ricinoleico nutre el pelo y le da ese aspecto denso y oscuro desde el primer día.
Es mi parte visible mientras el resto trabaja por dentro.
Equisetum Arvense, una de las plantas más ricas en silicio orgánico que existen.
El silicio interviene en la formación del tejido conjuntivo y aporta elasticidad y resistencia. En una pestaña, eso es la diferencia entre doblarse y romperse.
Sodium Hyaluronate de bajo peso molecular, para que entre y no se quede sólo en la superficie.
Mantiene el agua donde la necesito. Una raíz hidratada es una raíz que agarra.
Pisum Sativum. Un extracto que trabaja sobre la fase de crecimiento del folículo, la fase en la que tu pestaña se está haciendo.
Cuanto más dura esa fase, más largo alcanza a crecer el pelo antes de caer. No acelero el ciclo: lo alargo.
Ningún análogo de prostaglandina. Ni bimatoprost, ni isopropyl cloprostenate, ni ninguno de sus primos.
Son eficaces, sí, pero vienen con factura: oscurecen el párpado, pueden irritar y, en el peor de los casos, cambiar el color del iris de forma permanente.
No me hace falta ese atajo. Ver la lista de lo que NO llevo es tan importante como ver la de lo que sí.
CONFIRMAR: la lista INCI completa y en orden decreciente la aporta el laboratorio antes de publicar.
Un pincel fino, plano y con la carga justa.
Ni gotero que se derrama, ni brocha que reparte donde no toca.
Porque la línea de la pestaña mide dos milímetros y un gotero no sabe apuntar.
El exceso acaba en el ojo o en el párpado, donde no tengo nada que hacer. El pincel deja el producto exactamente donde sirve.
No hace falta y es mejor que no lo hagas: métemelo sólo en mi envase.
Si algún día se te cae al lavabo, sécalo bien antes de volver a guardarlo.
No huelo, no pico y no dejo cerco.
Una vez seca, no estoy: sólo se ve lo que he hecho.
No debería. Si te pica, casi siempre es cantidad: has puesto de más y ha entrado en el ojo.
Baja la dosis y aplícame sólo en la piel, un poco por encima de la raíz. Si sigue molestando, deja de usarme y escríbenos.
Sí. Aplícame de noche con las lentillas ya fuera y déjame secar un par de minutos.
Por la mañana, ya no estoy en la superficie.
Claro, pero no a la vez. Yo trabajo de noche sobre la piel limpia; el rímel es cosa del día.
Si me pones debajo del maquillaje, ni yo entro bien ni el rímel agarra.
Trabajo en la raíz, no en el pelo. Así que lo que lleves puesto no me estorba.
De hecho, es cuando más falta hago.
Desmaquíllate y sécate bien el párpado.
Moja el pincel y escúrrelo en el cuello del envase. Apoya en el lagrimal y traza una sola línea hacia fuera, sobre la piel de la raíz, como un eyeliner muy fino.
Repite en el otro ojo. Deja secar dos minutos antes de tumbarte. Y nada más, todos los días.
Sí, y es buena idea. La extensión pesa sobre tu pestaña natural durante semanas, y ahí es donde yo trabajo: en el pelo que la sostiene.
Aplícame en la piel, sin mojar los puntos de adhesivo. Con adhesivo fresco, espera 24 horas.
Espera 24 horas y luego, cada noche.
El lifting curva el pelo que ya tienes; yo me ocupo del que viene. Se llevan bien.
Vidrio y aluminio: dos materiales que se reciclan sin perder nada por el camino.
Optimización absoluta de peso y espacio.
Hoy, los únicos materiales que no pierden propiedades al reciclarse, y que por tanto pueden usarse para siempre, son algunos metales y el vidrio.
El aluminio, por ser mucho más barato reciclarlo que producirlo de nuevo, tiene un 75% de su producción histórica aún en circulación.
Los bioplásticos viables hoy para envases necesitan compostaje industrial a alta temperatura, que sólo existe en unas pocas ciudades del mundo desarrollado.
Si acaban en la basura doméstica o en el contenedor orgánico —como suele pasar, porque se venden como "biodegradables"— terminan en vertederos donde, sin oxígeno, liberan metano: un gas de efecto invernadero muchas veces más potente que el CO₂.
Y si acaban en el contenedor de plásticos, contaminan lotes enteros de plástico reciclado y los dejan inservibles.
Porque voy a estar tres meses abierta, en contacto con aceites y activos, y el vidrio no cede nada a lo que guarda.
Es el envase más neutro que existe. Lo que sale del pincel es exactamente lo que formuló el laboratorio.
Reciclabilidad, descomposición rápida y gestión sostenible del bosque.
El cartón kraft viene para quedarse.
Papel sin blanquear y sin capas añadidas de cera o plástico. Eso facilita enormemente su reciclado.
No deja rastro de materiales nocivos y, al tener menos lignina y más celulosa, se descompone más rápido que el papel normal, y mucho más que los papeles encerados o plastificados.
Por cada árbol que se tala para fabricar papel, se plantan dos.
Además, el kraft aprovecha al máximo el tronco y, cuando se reciclan las ramas podadas, también se aprovechan.
Mi caja lleva toda la información impresa en el propio cartón, sin prospectos ni papeles innecesarios.
Sin pegamento y fácil de montar. Tan pequeña y bonita como mi envase.
La Revista
Ocho semanas. Una pasada al día. O te devolvemos el dinero.
Comprar