Una farmacéutica resume los ingredientes a evitar en un sérum de pestañas: «Si ves prost en el nombre, deja el bote»
Seis nombres concretos que pueden estar ahora mismo en la etiqueta de tu sérum y que la ciencia europea ya ha puesto sobre la mesa. Aprende a localizarlos antes de pagar.
10 minutos de lectura
Compras un sérum de pestañas, te lo pones cada noche y das por hecho que alguien, en algún sitio, ha revisado lo que lleva dentro. La caja trae una lista larguísima de palabras en inglés que no dice nada. Y ahí, entre veinte nombres impronunciables, es donde se decide si ese bote es un cosmético normal o algo bastante más serio.
El precio no te protege. Hay productos caros con una molécula señalada por los científicos europeos y botes discretos con una fórmula intachable. Lo único que te protege de verdad es saber leer cuatro o cinco palabras concretas de la etiqueta. El resto del INCI, que es la lista oficial de ingredientes que por ley aparece en todos los cosméticos, puede casi darte igual.
Y no es alarmismo. Los efectos que aparecen una y otra vez en las consultas de oftalmología cuando alguien usa un sérum de crecimiento (párpado más oscuro, ojo que parece hundido, rojez que no se va) casi siempre apuntan a la misma familia química. Una familia con nombres muy reconocibles, si sabes qué estás buscando.
La familia que está detrás de casi todos los avisos: los análogos de prostaglandina
Las prostaglandinas son sustancias que fabrica tu propio cuerpo y que participan en un montón de procesos, entre ellos el ciclo del pelo. En los años noventa se desarrollaron medicamentos que imitan a una de ellas para bajar la presión dentro del ojo y tratar el glaucoma. Se llaman análogos de prostaglandina: copias sintéticas.
Esos colirios tenían un efecto secundario que llamó la atención de todo el mundo: a los pacientes les crecían las pestañas. Más largas, más gruesas y más oscuras. A partir de ahí, la industria cosmética empezó a incluir moléculas primas hermanas de esos fármacos en sérums de venta libre. Si te interesa el detalle, está contado en profundidad en el artículo dedicado a esta familia de moléculas y su llegada a la cosmética.
El problema es que el efecto secundario nunca viene solo. Con los análogos de prostaglandina están descritos, entre otros, el oscurecimiento de la piel del párpado, la rojez del blanco del ojo, el picor persistente, el crecimiento de vello donde el producto gotea y la pérdida de grasa alrededor del ojo, que es lo que hace que la mirada parezca hundida. Algunos de estos cambios se van al dejar el producto y otros no. El oscurecimiento del párpado, por ejemplo, tiene su propia explicación en el artículo sobre por qué se pigmenta la piel del párpado.
Los ingredientes a evitar en un sérum de pestañas, nombre por nombre
Esta es la lista corta. No son sospechas de internet: son las moléculas que el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la Comisión Europea, el SCCS, ha tenido encima de la mesa, con dictamen final cerrado el 2 de febrero de 2026. Que un comité científico tenga que pronunciarse sobre un ingrediente cosmético ya te dice que había preguntas de seguridad que responder.
| Nombre en la etiqueta | También lo verás como | Qué es |
|---|---|---|
| Isopropyl Cloprostenate | Isopropil cloprostenato | Análogo de prostaglandina |
| Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide | Ethyl Tafluprostamide | Análogo de prostaglandina |
| Methylamido-Dihydro-Noralfaprostal | MDN | Análogo de prostaglandina |
| Trifluoromethyl Dechloro Ethylprostenolamide | — | Análogo de prostaglandina |
| Bimatoprost | — | Principio activo de medicamento |
| Latanoprost | — | Principio activo de medicamento |
Isopropyl Cloprostenate
Es el más veterano y el que más te vas a encontrar. Aparece traducido como isopropil cloprostenato en algunas fichas en español, así que búscalo en las dos formas. Está entre las sustancias evaluadas en ese dictamen europeo. Si quieres el desglose completo de la molécula, lo tienes en la ficha de qué es exactamente el isopropil cloprostenato.
Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide
El nombre más largo de toda la cosmética, y no es casualidad: cuanto más enrevesado, menos gente lo busca. Es lo mismo que Ethyl Tafluprostamide, así que una etiqueta puede poner uno u otro nombre y estar hablando de la misma sustancia. Tienes su explicación en la ficha de este ingrediente de nombre imposible.
Methylamido-Dihydro-Noralfaprostal
A veces abreviado como MDN en textos comerciales. Mismo apellido químico, misma familia, mismo dictamen. Que venga abreviado en la publicidad y completo en el INCI es justo el motivo por el que hay que leer siempre la lista de ingredientes y no el reclamo de la caja.
Trifluoromethyl Dechloro Ethylprostenolamide
Este tiene un detalle extra que conviene conocer. Su nombre ni siquiera se ajusta al estándar INCI, es decir, no está escrito como se escriben oficialmente los ingredientes cosméticos en Europa. Cuando ves un nombre que no cumple el estándar, lo que estás viendo es una fórmula pensada para otro mercado o un nombre de laboratorio colado en la etiqueta. En los dos casos, mala señal.
Bimatoprost y Latanoprost: medicamentos que no pintan nada en un cosmético
Estos dos son un caso aparte, y es importante que entiendas la diferencia. No son análogos cosméticos: son principios activos de medicamentos con receta para el glaucoma. Un producto que los lleve no es un sérum de belleza, es un fármaco que se está vendiendo como si fuera crema.
La frontera legal en Europa es clara: un cosmético no puede contener un principio activo de medicamento, porque en el momento en que lo hace deja de ser un cosmético y pasa a jugar en otra liga, con otras exigencias, otro control y receta médica de por medio. Si aparece en el bote que te llegó por correo, ese bote no debería estar donde está. El tema, con todos sus matices, está desarrollado en el artículo sobre el bimatoprost aplicado a las pestañas.
El truco de las cinco letras
Aquí está el atajo que usa cualquiera que lea etiquetas a diario. Mira los seis nombres de la tabla y fíjate en lo que tienen en común. Todos, sin excepción, llevan la secuencia «prost» metida dentro de la palabra. Cloprostenate. Ethylcloprostenolamide. Noralfaprostal. Ethylprostenolamide. Bimatoprost. Latanoprost.
No hace falta que memorices seis palabrejas de treinta letras. Te basta con recorrer el INCI con el dedo buscando esas cinco letras. Es un filtro tosco, pero funciona, y funciona en cualquier idioma y en cualquier etiqueta del mundo.
Otros ingredientes que conviene mirar con lupa en el borde del ojo
La lista negra de verdad es la de arriba. Pero hay ingredientes que, sin estar prohibidos, tienen poco sentido en un producto que se aplica a un milímetro de la córnea. No son motivo de pánico: son motivo de mirar dos veces.
- Parfum o Fragrance. El perfume es una de las causas más frecuentes de alergia de contacto en cosmética. En la cara interna del párpado la piel es finísima y aguanta menos que en ningún otro sitio. Un sérum de pestañas no necesita oler a nada.
- Methylisothiazolinone. Este conservante está prohibido en la Unión Europea en cosméticos que se quedan sobre la piel desde 2017. Solo se permite en productos de aclarado, los que enjuagas. En un sérum que pasa la noche puesto no debería aparecer.
- Benzalkonium Chloride. Es un conservante muy estudiado en oftalmología porque se usa en colirios, y se sabe que con el uso continuado altera la película lagrimal. Existen alternativas más amables.
- Alcohol Denat entre los primeros de la lista. El orden del INCI va de mayor a menor cantidad. Si el alcohol está arriba del todo, escuece más y reseca el borde del párpado.
- Aceites esenciales sueltos. Suenan naturales y son potentes sensibilizantes. Natural no significa suave cuando hablamos de mucosa ocular.
Frente a todo esto, hay fórmulas que directamente renuncian a la familia de las prostaglandinas y trabajan con péptidos, biotina, pantenol o aceite de ricino, como hace CILARIA. Es una decisión de formulación, no un truco de marketing, y se ve en la etiqueta en dos segundos.
Señales de alarma que no son un ingrediente
A veces el problema no está en lo que pone, sino en lo que falta. Un cosmético vendido en Europa tiene que llevar su lista INCI completa y legible. Si el bote no la trae, si la web no la publica, si solo encuentras nombres comerciales inventados o si el vendedor te dice que la fórmula es secreta, ya tienes tu respuesta sin necesidad de leer nada más.
Desconfía también de los productos que prometen resultados espectaculares en un plazo cerrado, de los que llegan desde marketplaces sin responsable en la Unión Europea y de los que se anuncian con la palabra crecimiento como si fueran un tratamiento médico. Un cosmético cuida, hidrata y acondiciona. Cuando el reclamo suena a medicamento, muchas veces es porque dentro hay algo que se comporta como tal.
Cómo revisar tu bote en un minuto
Coge el sérum que tengas ahora mismo en el baño y haz esto por orden. Uno, busca la lista que empieza por Aqua o Water: ese es el INCI. Dos, recórrela buscando las letras «prost». Tres, si no aparecen, mira si hay Parfum, Methylisothiazolinone o Benzalkonium Chloride. Cuatro, comprueba que en la caja figure un responsable con dirección dentro de la Unión Europea.
Si te has quedado atascado en el paso uno porque el INCI es una sopa de letras, tienes la guía completa en el artículo que enseña a descifrar la lista de ingredientes paso a paso. Y una advertencia que va por delante de cualquier etiqueta: si ya notas dolor, visión borrosa, hinchazón del párpado o una irritación que no cede, deja el producto y ve al oftalmólogo. Eso no se resuelve leyendo un INCI.
La lista corta que te puedes llevar a la tienda
Y aquí está la respuesta que venías buscando, en seis nombres. Deja el bote en la estantería si en la etiqueta aparece Isopropyl Cloprostenate, Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide (que es lo mismo que Ethyl Tafluprostamide), Methylamido-Dihydro-Noralfaprostal o Trifluoromethyl Dechloro Ethylprostenolamide, este último con el agravante de que su nombre ni siquiera cumple el estándar INCI europeo. Los cuatro son análogos de prostaglandina y los cuatro están en el dictamen final que el comité científico de la Comisión Europea cerró el 2 de febrero de 2026. Y déjalo también, sin pensarlo, si ves Bimatoprost o Latanoprost, porque esos dos son medicamentos con receta y su sitio no es un cosmético. Si no quieres memorizar nada, quédate con lo que decía la farmacéutica del titular: los seis llevan «prost» dentro del nombre, así que pasa el dedo por el INCI buscando esas cinco letras y, si las encuentras, devuelve el bote a la balda.