Remedios caseros, mitos y alternativas

Una lashista explica qué hace de verdad el aceite de ricino para pestañas: «No las alarga, evita que se rompan»

El remedio casero más repetido del mundo lleva un siglo funcionando por un motivo distinto al que todas creen, y el espejo lo confirma cada mañana sin que te des cuenta

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El frasco cuesta poco, se compra en cualquier herbolario y lleva décadas pasando de madre a hija. El aceite de ricino es el remedio casero número uno del mundo para las pestañas y casi nadie se ha parado a comprobar qué hace de verdad cuando lo dejas toda la noche pegado al borde del ojo.

La escena siempre es la misma. Lo aplicas antes de dormir, aguantas tres semanas, te miras al espejo con buena luz y jurarías que las tienes más largas. No estás mintiendo. Estás viendo algo real. Pero no es exactamente lo que crees.

Y ahí está el problema. Miles de personas lo usan cada noche convencidas de algo que la ciencia no ha demostrado, y de paso se saltan las situaciones en las que este aceite sí puede darte un disgusto en el párpado.

Qué es el aceite de ricino y por qué se pegó tanto a las pestañas

En la etiqueta de un cosmético aparece como Ricinus Communis (Castor) Seed Oil. Es el aceite que se saca de la semilla del ricino, y su composición es rarísima dentro del mundo de los aceites vegetales: alrededor del 90 % es ácido ricinoleico, un ácido graso que casi no encontrarás en ningún otro sitio.

Ese ácido ricinoleico es el responsable de todo lo bueno documentado. Es humectante (retiene agua en la fibra del pelo), antiinflamatorio y antimicrobiano. Además es un aceite denso, que se queda donde lo pones en lugar de escurrirse.

Por eso lleva un siglo en la industria cosmética. De hecho, el aceite de ricino es un ingrediente estándar de las máscaras de pestañas: está en muchísimas fórmulas para dar cuerpo, brillo y deslizamiento. Que un ingrediente aparezca en una máscara no significa que esa máscara haga crecer nada, y ese matiz es el que se ha perdido por el camino.

Lo que dice la evidencia sobre el crecimiento de las pestañas

Aquí toca ser honestos, aunque duela. No existe evidencia clínica sólida de que el aceite de ricino estimule el nacimiento de pestañas nuevas ni alargue las que ya tienes. No hay ensayos serios que lo respalden. Lo que hay son millones de testimonios, fotos de antes y después y una tradición muy antigua.

Los medios de divulgación médica que han revisado el tema llegan a la misma conclusión, y varios dermatólogos consultados por la prensa de belleza lo dicen sin rodeos: el aceite de ricino no es un activo de crecimiento. No actúa sobre el folículo.

Merece la pena entender por qué. Una pestaña crece desde el folículo, en una fase llamada anágena, y esa fase dura lo que marca tu biología. Si un producto no toca esa fase, no puede darte una pestaña más larga. En el recorrido que hace cada pestaña desde que nace hasta que se cae se ve dónde tendría que actuar algo para cambiar el resultado.

Entonces por qué las ves más largas

Porque hay tres efectos reales, medibles a simple vista, que se confunden con crecimiento:

  • Hidratación. La pestaña seca se ve fina, mate y quebradiza. Hidratada gana flexibilidad y grosor aparente.
  • Menos rotura. Una fibra flexible se parte menos al frotarte, al desmaquillarte o al dormir de lado. Si dejas de perder pestañas por rotura, conservas las que ya estaban creciendo y llegan a su largo natural completo.
  • Brillo y color. El aceite oscurece ópticamente el pelo y le da reflejo. Una línea de pestañas más oscura parece más poblada.

Sumas las tres cosas durante un mes y el espejo te devuelve unas pestañas más llenas. No son nuevas. Son las tuyas, enteras. Es un efecto cosmético real interpretado como un efecto biológico que no ocurre.

Los riesgos reales del aceite de ricino en las pestañas

Ser natural y barato no lo convierte en inocuo. Estos son los problemas documentados, y no son raros.

Irritación y reacción en el párpado

Picor, enrojecimiento, escozor y párpado hinchado son las quejas más frecuentes. Suele pasar cuando el aceite entra en el ojo o cuando se acumula en la línea del agua. Si te pica y no se te pasa, si notas dolor, si ves borroso o si el ojo se hincha, eso se mira un oftalmólogo. Un artículo no diagnostica un ojo.

El apelmazamiento, o «felting»

Es el efecto menos conocido y el más desagradable. El aceite denso puede pegar las pestañas entre sí y formar un enredo compacto en la raíz. Cuando ese nudo se consolida, a veces hay que cortar el mechón. Pasa sobre todo con mucha cantidad y toda la noche puesto.

Glándulas de Meibomio tapadas

En el borde del párpado tienes unas glándulas diminutas, las de Meibomio, que fabrican la parte grasa de la lágrima. Un aceite denso aplicado justo encima puede obstruir sus salidas. Esa obstrucción se ha asociado a blefaritis (inflamación del borde del párpado), a ojo seco y a la aparición de milia, esos puntitos blancos duros bajo la piel. Si ya arrastras el borde del párpado inflamado o con costritas, conviene revisar antes qué se puede y qué no se puede poner en un párpado con blefaritis.

Demodex: un matiz importante

El aceite de ricino presenta actividad frente al Demodex, el ácaro microscópico que vive en la base de las pestañas. Es cierto, y por eso circula como remedio. Pero tener actividad frente a un ácaro en laboratorio no lo convierte en un tratamiento. Una infestación por Demodex se trata en consulta, con productos específicos y pauta. Si sospechas que ese es tu caso, aquí tienes las señales que delatan a los ácaros en la base de las pestañas.

Cuándo no debes usarlo

Hay un caso que es directamente incompatible. Si llevas extensiones de pestañas puestas, el aceite de ricino es tu enemigo: los aceites disuelven el adhesivo de cianoacrilato y las extensiones se caen antes de tiempo, a veces arrastrando pelo natural. La regla vale para cualquier producto graso, y explicamos con detalle qué se puede aplicar con las extensiones puestas sin arruinar el trabajo de cabina.

Tampoco es buena idea con ojo seco diagnosticado, blefaritis activa, tendencia a los orzuelos o a la milia, o si llevas lentillas y el aceite acaba migrando dentro del ojo.

Cómo aplicarlo con seguridad si aun así quieres usarlo

Como hidratante y protector de la fibra, el aceite de ricino tiene su sitio. Si lo usas, hazlo bien:

  • Cantidad mínima. Un pincel limpio o un cepillito de rímel desechable, nunca el gotero ni un algodón empapado.
  • Escurre el exceso antes de tocar el ojo. Si gotea, hay demasiado producto.
  • Solo en el largo del pelo, de la mitad hacia la punta. Evita la línea del agua y la raíz.
  • Mejor un rato antes de dormir que toda la noche. Aplicar una hora antes y retirar el exceso con un algodón seco reduce el riesgo de que migre al ojo mientras duermes.
  • Nunca sobre pestañas con máscara. Primero un desmaquillado suave y sin frotar, porque el frotado arranca más pestañas que casi cualquier otra cosa.
  • Elige el prensado en frío y guarda el frasco cerrado, lejos de la luz.

En cejas la historia es parecida pero el riesgo es menor, porque no estás sobre el borde del ojo: puedes ver los matices en cómo se comporta el mismo aceite aplicado en la ceja.

Aceite de ricino o sérum: no son la misma categoría

Un aceite es un ingrediente único. Un sérum es una fórmula pensada para el borde del ojo, con textura ligera que no obstruye, aplicador de precisión y activos que trabajan en frentes distintos, como se ve en la línea que separa un sérum de un simple acondicionador.

De hecho, muchas fórmulas serias siguen incluyendo aceite de ricino prensado en frío, pero acompañado. En CILARIA convive con un péptido, ácido hialurónico de bajo peso molecular, pantenol y extracto de guisante, sin ningún análogo de prostaglandina. La idea es esa: el ricino aporta lo que sabe hacer, nutrir la fibra, y el resto de la fórmula se ocupa de lo demás.

La respuesta

El aceite de ricino no alarga tus pestañas. Lo que hace es hidratarlas, volverlas más flexibles y reducir la rotura. Y como dejas de perder pestañas que se partían por el camino, las que tienes llegan enteras a su largo natural, se ven más gruesas y el aceite las oscurece y les da brillo. El resultado en el espejo es una línea de pestañas más poblada y más larga, y por eso el remedio lleva un siglo funcionando de boca en boca. Pero eso no es crecimiento nuevo: es conservación de lo que ya tenías. Si tu objetivo es dejar de romper pestañas, el aceite de ricino cumple, aplicado con cabeza y con las precauciones de arriba. Si tu objetivo es actuar sobre el folículo y sobre la fase en la que la pestaña crece, el aceite solo se queda corto, y ahí necesitas otra cosa.

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