Remedios caseros, mitos y alternativas

La vaselina hace crecer las pestañas, dice el mito: lo que de verdad ocurre en el borde del párpado

Un bote barato, brillo instantáneo y una promesa que circula desde hace décadas. Antes de untarte vaselina en la raíz de las pestañas, conviene saber qué hay justo debajo de esa línea.

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Lo has visto mil veces. Un bote de vaselina de menos de dos euros, un bastoncillo antes de dormir y, según el vídeo de turno, pestañas de muñeca en unas semanas. Es el truco de belleza más repetido de internet y también el más barato de probar.

Por eso engancha tanto. Todo el mundo tiene vaselina en casa. No hay que comprar nada, no hay que leer ninguna etiqueta y el resultado parece verse ya la primera noche.

El problema es la mitad que nadie cuenta. Te explican dónde poner la vaselina, pero no qué hay debajo de esa línea de pestañas ni qué ocurre cuando la tapas noche tras noche. En ese borde de piel de apenas dos milímetros hay unas glándulas muy concretas, y la grasa las puede bloquear.

Qué es la vaselina y qué hace realmente sobre la piel

La vaselina es petrolato, una mezcla de hidrocarburos que se obtiene refinando el petróleo. En la lista de ingredientes de un cosmético aparece como Petrolatum. Está muy purificada, es estable y no se pone rancia.

Su gran virtud es que es inerte. No reacciona casi con nada y por eso se usa incluso en pieles muy sensibles. Pero inerte también significa otra cosa: no aporta ningún activo, ninguna vitamina y ningún nutriente al pelo.

Lo único que hace la vaselina es ocluir. Ocluir quiere decir formar una película impermeable que impide que el agua de la piel se evapore. Es un tapón, no un alimento. Retiene la humedad que ya estaba ahí, y ese es todo su mecanismo.

Además se queda arriba. Sus moléculas son grandes y grasas, así que no atraviesan la piel para llegar a ninguna parte. Se quedan en la superficie: sobre la escama, sobre el pelo y sobre el borde del párpado.

Por qué con vaselina las pestañas parecen más largas

Aquí está el truco. La vaselina sí cambia el aspecto de tus pestañas, y lo cambia rápido, pero no cambia la pestaña.

Lo que consigue es puro efecto óptico:

  • Brillo. La película grasa refleja la luz y el pelo se ve más vivo.
  • Color más intenso. Cualquier grasa oscurece un poco el pelo claro, igual que el agua oscurece la arena.
  • Cuerpo aparente. La capa añade grosor y una pestaña fina se ve más marcada.
  • Agrupación. La vaselina pega pestañas vecinas en pequeños grupos, y esos grupos se leen como pestañas más gruesas.
  • Peinado. Al pasar el bastoncillo las ordenas hacia arriba y hacia fuera, y ordenadas parecen más largas.

Ese es el motivo de que las fotos de antes y después funcionen tan bien. Se compara una pestaña seca y despeinada con la misma pestaña engrasada y peinada. Ninguna ha crecido ni un milímetro.

Con capa gruesa aparece además el efecto contrario. La grasa pesa, las pestañas se aplanan, pierden curvatura y quedan pegadas al párpado. Mucha gente dice que las ve más lacias tras varias noches, y es simplemente el peso de lo que lleva encima.

Dónde ocurre de verdad el crecimiento de una pestaña

La parte de la pestaña que ves y que tocas está muerta. Es queratina, una proteína compactada en células que ya no tienen vida. No se cura, no se alimenta y no se estira.

Todo lo que decide cuánto mide una pestaña ocurre debajo, en el folículo: un saquito diminuto dentro del párpado donde se fabrica el pelo. Ese folículo trabaja por turnos, en un ciclo de tres fases.

Está la fase anágena, en la que el pelo crece; la catágena, en la que se frena; y la telógena, de reposo, hasta que la pestaña cae y otra empieza. En las pestañas la fase de crecimiento es corta, y por eso nunca alcanzan la longitud del pelo de la cabeza. El detalle completo lo tienes en cómo funciona ese ciclo de tres fases.

Para que una pestaña salga más larga hay que influir en ese ciclo, dentro del folículo. La vaselina no llega ahí y no tiene ningún mecanismo descrito para actuar sobre el crecimiento del pelo. No es que sea poco potente: es que no juega a eso.

El riesgo real: el borde del párpado no es piel normal

Esta es la parte que casi nunca sale en los vídeos. El borde libre del párpado, justo donde nacen las pestañas, está lleno de glándulas sebáceas cuyos orificios de salida se abren en fila en ese mismo borde.

Esas glándulas fabrican la capa grasa de la lágrima, la que evita que la lágrima se evapore demasiado rápido. Para funcionar necesitan una sola cosa: que sus salidas estén libres.

Orzuelos y glándulas taponadas

Cualquier sustancia grasa colocada en el borde palpebral puede bloquear esos orificios. Cuando el contenido de la glándula no sale, se acumula, y esa acumulación es justo el terreno en el que aparece un orzuelo. La vaselina, por su textura espesa y su poder oclusivo, es exactamente el tipo de producto que puede taponarlas. Si te salen bultitos de repente en el borde, en qué hacer cuando aparece un orzuelo está explicado cómo actuar y qué retirar mientras tanto.

Folículos obstruidos y granitos blancos

En exceso, la vaselina también puede obstruir el propio folículo de la pestaña. Y en la piel fina del contorno se asocia a la aparición de milia: esos granitos blancos y duros que quedan bajo la superficie y que no se resuelven apretando.

El bastoncillo y las bacterias

El otro problema es el aplicador. Meter el dedo o un bastoncillo ya usado dentro del tarro y volver a untar traslada bacterias al bote. Una base grasa en el borde del ojo, con restos de maquillaje y células muertas, es un sitio muy cómodo para que proliferen.

Cuando se cuela dentro del ojo

La vaselina no se disuelve en la lágrima. Si entra, puede provocar irritación y visión borrosa durante un rato, porque queda flotando sobre la película lagrimal. Además te empuja a frotarte, y frotar es una de las formas más eficaces de arrancar pestañas.

Por todo esto, la recomendación habitual de dermatólogos y oftalmólogos es clara: nada de vaselina dentro del ojo ni en cantidad sobre la línea de las pestañas. Y ante dolor, hinchazón que no baja, visión borrosa que persiste o una irritación que no cede, eso no se resuelve leyendo. Se mira en la consulta del oftalmólogo.

Para qué sí sirve la vaselina cerca de los ojos

No es un producto malo. Es un producto malinterpretado. Hay usos en los que cumple de sobra:

  • Ablandar la máscara resistente al agua. Disuelve ceras y pigmentos grasos y deja retirarlos sin arrastrar el pelo. La clave es no frotar, y eso lo tienes paso a paso en cómo quitar el maquillaje sin arrancar pestañas.
  • Calmar la piel seca del párpado, siempre en la zona móvil y lejos del borde donde están las glándulas.
  • Hacer de barrera. Se usa para proteger la piel de alrededor cuando se aplica un tinte, para que no manche.

Fuera de eso, no hay ningún motivo para dejarla toda la noche pegada a la raíz.

Qué hace un producto pensado para el folículo

El mismo razonamiento vale para otro clásico de las abuelas: el aceite de ricino aplicado en las pestañas. Nutre y acondiciona el pelo que ya existe, pero acondicionar y hacer crecer son dos cosas distintas.

Un sérum se plantea al revés. Se formula con activos elegidos para trabajar en la raíz mientras el pelo se está formando: péptidos como el myristoyl pentapeptide-17, provitamina B5, biotina, ácido hialurónico de bajo peso molecular o extractos vegetales. En una fórmula como CILARIA ese es justo el criterio, con textura ligera y sin ningún análogo de prostaglandina. Entender qué hace cada activo es más útil que cualquier truco casero, y lo tienes desglosado en qué ingredientes lleva un sérum y para qué sirve cada uno.

Y si te tienta el siguiente remedio viral, merece la pena pasar antes por los bulos que más circulan sobre el crecimiento de las pestañas, porque la vaselina no es el único que se cae al mirarlo de cerca.

Así que la respuesta es corta. La vaselina no hace crecer las pestañas. Es un oclusivo inerte que se queda en la superficie, no llega al folículo y no tiene ningún mecanismo descrito para alargar la fase de crecimiento. Lo que ves en el espejo es brillo, peso y pestañas agrupadas y peinadas, un efecto óptico que se va con el primer lavado de cara. Y a cambio, en el borde del párpado sí arrastra un riesgo documentado: puede tapar la salida de las glándulas que hay justo ahí y favorecer orzuelos, obstruir folículos y dejar milia. Para unos labios agrietados es imbatible. Para alargar una pestaña, no hace absolutamente nada.

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