Caída de pestañas y cejas

Una matrona pone fechas a la caída de pelo y pestañas postparto: «No empieza al parir, empieza dos meses después»

El pelo del cepillo y las pestañas en el algodón asustan en el mes equivocado. Detrás hay un calendario con un principio, un final y un punto exacto en el que conviene pedir cita.

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Te miras el cepillo y hay el triple de pelo del que recuerdas. Te desmaquillas por la noche y se quedan dos o tres pestañas pegadas al algodón. El bebé tiene unos tres meses, tú duermes a trozos y estás convencida de que algo va mal.

Lo que hace casi todo el mundo en ese momento es coger el móvil y comprar algo. Un champú, unas gominolas, un sérum. Y lo compra justo en el peor punto del calendario, cuando es imposible juzgar si algo funciona porque la caída todavía está subiendo.

Esta caída no es aleatoria: tiene un guion bastante repetido, con una fecha de arranque, una duración media y un momento en el que deja de considerarse normal. Saber ese calendario cambia lo que haces con tu dinero, con tu pelo y sobre todo con tu cabeza.

Qué es el efluvio telógeno postparto

El pelo de la cabeza, el de las cejas y las pestañas no crecen sin parar. Van por ciclos. Hay una fase en la que el pelo crece (fase anágena), una fase corta de transición (catágena) y una fase de reposo en la que el pelo ya está muerto y solo espera para caer (telógena).

Durante el embarazo, las hormonas hacen que muchos folículos se queden más tiempo del habitual en la fase de crecimiento. Por eso mucha gente nota una melena más densa y una caída diaria casi nula. No es que te creciera más pelo: es que dejó de caerse el que tocaba.

Al dar a luz, los estrógenos bajan de golpe y muchos folículos pasan a la vez a fase de reposo. Ese pelo no se cae en el momento, se cae semanas después, todo junto. A eso se le llama efluvio telógeno. «Efluvio» significa caída en masa y «telógeno» es la fase de reposo en la que estaban esos pelos esperando. Si quieres entender bien las fases, conviene ver antes cómo funciona el ciclo de la pestaña por dentro, porque es exactamente el mismo mecanismo en versión pequeña.

Por qué también se notan las pestañas y las cejas

La pestaña sigue el mismo ciclo que el pelo de la cabeza, pero mucho más rápido. Una pestaña no vive años, vive semanas o meses. Por eso el efecto se ve distinto: no sueles perder un mechón de pestañas, sino que la línea se ve más corta, más fina y más despoblada por los lados.

En las cejas pasa algo parecido y suele empezar por el extremo exterior, que es donde el pelo es más fino y más lento. Si te está pasando eso, tiene explicación propia y no siempre es hormonal: hay varias causas para que la cola de la ceja se quede rala y conviene distinguirlas.

El calendario mes a mes tras el parto

Del parto a las 8 semanas Casi todo sigue igual. Muchas mujeres conservan todavía la densidad del embarazo y no notan nada raro.
Entre la semana 8 y la 16 Aquí arranca lo gordo. Mechones en la ducha, pelo corto en la almohada, pestañas sueltas al desmaquillar. Es el momento del susto.
Meses 4 a 6 La caída sigue, pero empieza a asomar pelo nuevo muy corto en la frente y las sienes. Ese pelillo de punta es una buena señal, no un problema.
A partir del sexto mes En la mayoría de los casos la caída va perdiendo fuerza y pesa más lo que está creciendo que lo que se cae.

Ese cuadro explica un detalle importante: el pelo que ves caer en el mes tres es pelo que dejó su folículo hace semanas. No estás viendo lo que pasa hoy, estás viendo el eco de lo que pasó justo después del parto. Por eso nada de lo que empieces hoy puede frenar de golpe lo que ya está en la almohada.

Lo que puede sumarse y alargar la caída

El efluvio postparto tiene fecha de caducidad, pero hay factores que se le montan encima y hacen que dure más o que se note más. Merece la pena revisarlos, porque son los que sí se pueden corregir.

  • Hierro bajo. El embarazo, el parto y el sangrado posterior vacían reservas. Es una de las causas más repetidas de una caída que no termina de parar, y se ve en una analítica sencilla. Aquí explicamos qué relación hay entre la ferritina baja y el pelo que no deja de caerse.
  • El tiroides. El postparto es un periodo en el que la tiroides puede desajustarse. No se diagnostica mirándose el pelo en el espejo, lo mira el médico.
  • Dormir a trozos. El cansancio sostenido y la tensión también pasan factura al ciclo del pelo, y hay un patrón concreto en la caída de pestañas ligada al estrés que se parece bastante a este.
  • Comer poco o mal. Entre las tomas, el caos y las prisas, muchas madres comen mucho peor de lo que creen. Las dietas duras justo ahora son mala idea.
  • Tirones. Coletas tirantes, moños apretados, frotar el ojo al desmaquillar o poner extensiones sobre una pestaña que ya está frágil. Eso no es hormonal, es mecánico, y suma.

Qué hacer mientras dura, sin gastar a ciegas

Lo primero es no juzgar nada en el peor mes. Si empiezas un producto en plena caída, vas a ver pelo cayendo igualmente durante semanas y vas a concluir que no sirve, cuando lo único que pasa es que llegó tarde a esa tanda.

Lo segundo es proteger lo que tienes. Desmaquilla con el algodón apoyado unos segundos y sin arrastrar hacia fuera. No duermas con máscara puesta. Suelta la coleta en casa. Deja las pinzas quietas en las cejas durante unos meses, porque el pelo que arrancas ahora tardará más de lo normal en volver.

Lo tercero es entender qué hace y qué no hace un sérum. Un sérum de pestañas es cosmética: cuida el pelo que está saliendo, hidrata la raíz y acompaña al ciclo. Lo que no hace es apagar un cambio hormonal ni sustituir una analítica. Si estás dando el pecho, la decisión no la toma una etiqueta: se consulta con tu matrona o tu médico antes de usar nada activo en el borde del ojo, y aquí explicamos con detalle el tema del sérum de pestañas durante la lactancia.

En ese contexto, el ingrediente que más conviene mirar es si la fórmula lleva análogos de prostaglandina, que son los activos con más efectos secundarios documentados en el párpado. Hay fórmulas que los evitan por completo, como CILARIA, y hay una forma sencilla de comprobarlo en el envase antes de comprar: aquí tienes cómo identificar un sérum de pestañas sin prostaglandinas.

Cuándo dejar de esperar y pedir cita

Hay señales que no encajan con un efluvio postparto normal y que piden una consulta, no más paciencia. Apúntalas:

  • Zonas redondas y lisas, sin pelo, en el cuero cabelludo, en la ceja o en la línea de pestañas.
  • Caída que no afloja nada pasado el medio año.
  • Picor, costras, descamación o borde del párpado enrojecido de forma continua.
  • Dolor, visión borrosa, hinchazón o un ojo irritado que no cede. Eso es del oftalmólogo, y cuanto antes mejor.
  • Cansancio muy fuera de lo normal, mucho frío o el ánimo por los suelos. Díselo a tu médico, aunque parezca que no tiene que ver con el pelo.

Pedir cita no es exagerar. Una analítica descarta en una mañana lo que tú llevas tres meses rumiando por la noche.

El calendario, en una frase

La caída de pelo y pestañas postparto no empieza el día del parto: suele arrancar entre las 8 y las 16 semanas después, es decir, entre el segundo y el tercer mes. Lo habitual es que dure entre 6 y 12 meses y que se apague sola, a medida que los folículos vuelven a entrar en fase de crecimiento. Y si pasados los 6 meses desde el parto sigue cayendo con la misma fuerza, ahí se deja de esperar y se pide valoración médica.

Traducido a decisiones: el mes tres es el peor momento para juzgar un producto y el mejor para no comprar en pánico, el mes seis es la fecha en la que dejas de mirar el calendario y coges el teléfono, y todo lo que empieces hoy se verá en el pelo que aún no ha salido, nunca en el que ya está en la almohada.

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