Caída de pestañas y cejas

Una lashista con años de cabina explica cuándo la alopecia por tracción en las pestañas deja de tener vuelta atrás

Hay una señal que aparece semanas antes de que se vea el hueco en la línea de pestañas, y casi nadie la relaciona con las extensiones. El folículo avisa antes de rendirse.

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Te quitas las extensiones, te acercas al espejo y ahí está: menos pestaña de la que recordabas. Más corta, más fina, y algún hueco en mitad del párpado que antes no estaba.

La primera reacción casi siempre es la misma. Pensar que es normal, que se recupera sola y que en un mes vuelve todo a su sitio. A veces es verdad. Y a veces no, porque ese folículo lleva años tirando de un peso que no le tocaba.

La alopecia por tracción en las pestañas casi nunca llega de golpe. Avisa. El problema es que sus avisos se confunden con molestias tontas: el párpado pesado al despertar, un picor en la raíz, tres o cuatro pestañas sueltas en la almohada. Leerlos a tiempo es exactamente lo que separa un folículo que vuelve de uno que no.

Qué es la alopecia por tracción y por qué también toca a las pestañas

La alopecia por tracción es la caída de pelo provocada por una fuerza mecánica. Algo tira del pelo de forma sostenida y el folículo, que es la bolsita que hay bajo la piel donde nace cada pelo, acaba resintiéndose. Se describió sobre todo en el cuero cabelludo: coletas muy apretadas, trenzas tirantes, moños de bailarina y extensiones capilares.

En el borde del párpado pasa lo mismo, pero con muchísimo menos margen. La piel ahí es finísima y la pestaña natural es un pelo corto y ligero, con una fase de crecimiento (la fase anágena) bastante breve. Si entiendes cómo funciona el ciclo de recambio de cada pestaña, entiendes por qué un tirón repetido hace tanto daño: el folículo no tiene tiempo de rehacerse antes del siguiente tirón.

Ojo, porque esto no va contra las extensiones. Unas extensiones bien puestas, con el peso y la longitud adecuados a cada pestaña natural, no tienen por qué arrasar nada. El daño aparece cuando se hace mal, cuando se retiran a lo bruto o cuando no se para nunca.

Por qué las extensiones tiran de la pestaña natural

El peso de la extensión

Cada extensión se pega sobre una sola pestaña natural. Si esa extensión es más larga o más gruesa de lo que la pestaña puede sostener, la pestaña vive doblada y en tensión durante semanas. El peso de las extensiones es la causa mecánica número uno de la alopecia por tracción en el párpado.

Ese peso también aparece cuando dos o tres pestañas naturales quedan pegadas entre sí por el adhesivo. Están en fases distintas del ciclo, así que una cae antes que las otras y, al caer, tira de sus vecinas. Es un tirón pequeño, constante e invisible.

La retirada incorrecta

Arrancar extensiones con los dedos, con pinzas de casa o frotando con una toallita es la manera más rápida de sacar la pestaña natural con ellas. El adhesivo aguanta más que el pelo. Lo que cede primero es el folículo.

Frotarse los ojos al desmaquillarse hace lo mismo en versión lenta. Aprender a retirar el maquillaje sin arrastrar la línea de pestañas quita muchísima tensión diaria, lleves extensiones o no.

Encadenar rellenos sin descansar

Aquí está el punto que más se repite. Relleno cada tres semanas, año tras año, sin un solo periodo sin nada encima. El folículo no descansa jamás. La recomendación es clara: no encadenar extensiones sin periodos de descanso.

En esas pausas mucha gente usa un sérum. Es buen momento para saber si conviene aplicarlo con las extensiones puestas o esperar a tenerlas fuera, porque no todas las texturas se llevan bien con el adhesivo.

Las señales que avisan a tiempo

Estos son los síntomas descritos cuando la tracción está pasando factura. No hace falta que aparezcan todos.

  • Párpado pesado. Notas el ojo cargado, sobre todo al despertar, como si llevaras algo encima.
  • Edema. El borde del párpado se ve hinchado o abultado.
  • Irritación en la base de las pestañas. Picor, escozor o rojez justo en la línea donde nacen.
  • Caída excesiva de pestañas naturales. Muchas más de las normales en la almohada, en el algodón o al lavarte la cara.
  • Pestañas torcidas. Salen dobladas, en direcciones raras o aplastadas hacia abajo.
  • Claros en la línea. Zonas donde ya no nace nada, casi siempre en el centro o en el extremo externo.

Si aparece dolor, visión borrosa, una hinchazón que no baja o una irritación que no cede en unos días, esto ya no se arregla con paciencia. Toca oftalmólogo. Y ante una caída excesiva de pestañas, el especialista que valora el folículo es el dermatólogo. Cuando la pérdida es total o casi total se habla de madarosis, un término que engloba varias causas distintas y que conviene descartar bien antes de echarle la culpa solo a las extensiones.

Folículo tensado y folículo traccionado durante años

Esta es la distinción que casi nadie te cuenta en cabina, y es la única que importa de verdad.

Folículo tensado Folículo traccionado durante años
La tensión ha durado semanas o pocos meses. La tensión se ha mantenido de forma continua, temporada tras temporada.
La pestaña se cae antes de tiempo, pero la estructura sigue entera. El daño repetido puede afectar al folículo de forma irreversible.
Al quitar el peso, vuelve a salir pelo, aunque al principio sea corto y fino. La zona queda lisa y no aparece pelo nuevo ni tras varios ciclos completos.
Se recupera dejando descansar el párpado. No siempre se recupera, y necesita valoración médica.

La lógica es sencilla. Un folículo tensado está vivo, solo ha soltado su pelo antes de hora. En cuanto le retiras la carga, retoma su ritmo. Un folículo sometido a tracción durante años puede llegar a un punto en el que ya no reconstruye nada, y ese daño se considera permanente.

Qué hacer cuando ya notas que faltan pestañas

Lo primero, y no hay atajo, es quitar la tensión. Nada de extensiones, nada de rizados agresivos, nada de frotar. El párpado necesita estar limpio y sin peso.

Lo segundo es higiene suave en la raíz. Limpiar el borde del párpado con productos pensados para el ojo mantiene el folículo despejado y evita que se sume una blefaritis a la fiesta.

Lo tercero es paciencia medida en ciclos, no en días. El recambio de una pestaña se cuenta en meses, así que el tiempo que tardan en volver a crecer se nota primero como pelusilla corta y clara, y después como pestaña de verdad. Aquí tienes también una guía completa sobre cómo recuperar las pestañas después de las extensiones paso a paso.

Y una aclaración honesta sobre los sérums. Un sérum cosmético sin análogos de prostaglandina, como CILARIA, trabaja sobre la fibra y sobre el entorno del folículo con activos tipo péptidos, biotina o pantenol. Puede acompañar una fase de descanso. Lo que no hace, ni él ni ninguno, es reconstruir un folículo que ya no está. Si dudas entre seguir con extensiones o parar y cuidar lo tuyo, esta comparativa de extensiones frente a sérum pone las dos opciones sobre la mesa sin adornos.

Cómo volver a llevar extensiones sin repetir la historia

Se puede. Con condiciones. Que la longitud y el grosor los decida la pestaña natural y no el catálogo. Que cada extensión vaya sobre una sola pestaña. Que la retirada la haga siempre un profesional con producto disolvente, nunca a tirones. Y que haya pausas reales entre ciclos, con el párpado desnudo el tiempo suficiente para que el folículo complete su recambio.

Y ahora, la respuesta. La alopecia por tracción en las pestañas deja de tener vuelta atrás cuando la tensión se ha mantenido durante años y el borde del párpado deja de producir pelo nuevo, aunque sea fino y corto. Mientras siga saliendo algo, por poco que sea, el folículo está vivo y lo único que pide es que le quites el peso de encima y le dejes terminar su ciclo. La frontera no la marca el susto del primer hueco ni el picor: la marca el tiempo. Un párpado que lleva meses sin extensiones y sigue liso y brillante en la zona vacía, sin ni un asomo de pelusilla, es el que hay que enseñar cuanto antes a un dermatólogo o a un oftalmólogo, porque ahí ya no se está hablando de descanso, sino de un folículo que puede haberse perdido.

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