Caída de pestañas y cejas

Un oftalmólogo sobre las pestañas que crecen hacia dentro: «La triquiasis no es un problema de estética»

Notas arenilla en el ojo, te lo lavas y vuelve al rato. Casi nunca hay arena. Y la pestaña que roza no se soluciona en el neceser ni con unas pinzas delante del espejo.

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Notas una arenilla en el ojo. Te lo lavas, parpadeas varias veces, te miras en el espejo y no ves nada raro. Al rato vuelve. Y al día siguiente otra vez, siempre en el mismo punto del ojo.

No hay arena. Casi nunca la hay. Lo que te roza es una de tus propias pestañas, que ha crecido hacia dentro en lugar de hacia fuera. Eso tiene nombre: triquiasis. Y es bastante más frecuente de lo que parece, sobre todo si llevas tiempo con el borde de los párpados irritado.

Lo complicado no es la pestaña. Lo complicado es lo que hace casi todo el mundo al descubrirla: coger unas pinzas y tirar. Ahí es donde una molestia puntual se convierte en algo que vuelve cada pocas semanas.

Qué es la triquiasis exactamente

La triquiasis es una pestaña bien implantada pero mal orientada. El pelo nace donde tiene que nacer, en el borde del párpado, pero apunta hacia el globo ocular en vez de hacia fuera. El problema no es el pelo, es la dirección.

Puede ser una sola pestaña. Pueden ser tres o cuatro juntas en un tramo del párpado. A veces son tan finas y tan cortas que ni tú ni la persona que te mira las veis a simple vista, y sin embargo están rascando la superficie del ojo en cada parpadeo. Entender cómo está montado ese pelo ayuda mucho, y por eso conviene tener clara la estructura de la pestaña y del folículo del que sale: la orientación se decide abajo, dentro de la piel, no en la punta.

Por qué duele tanto una cosa tan pequeña

Porque la córnea, la capa transparente que cubre la parte delantera del ojo, es uno de los tejidos con más terminaciones nerviosas de todo el cuerpo. Está preparada para detectar cualquier cosa que la toque, por diminuta que sea.

Parpadeas miles de veces al día sin pensarlo. Cada uno de esos parpadeos arrastra la punta de la pestaña torcida sobre la córnea. De ahí la sensación de cuerpo extraño, el lagrimeo, el ojo rojo por ese lado y la molestia con la luz.

Y por eso la triquiasis no se queda en incomodidad. Un roce mantenido puede erosionar la superficie del ojo. Si hay dolor real, visión borrosa, el ojo muy rojo o legañas espesas, eso ya no se mira en casa: se mira en la consulta del oftalmólogo, y cuanto antes.

Triquiasis, entropión y distiquiasis: no son lo mismo

Se confunden a menudo y el tratamiento cambia según cuál sea.

  • Triquiasis: el párpado está en su sitio, pero una o varias pestañas salen mal dirigidas.
  • Entropión: el párpado entero se gira hacia dentro. Las pestañas están bien orientadas, lo que se ha volteado es el borde que las sostiene.
  • Distiquiasis: aparece una fila extra de pestañas donde no debería haberla, en la salida de las glándulas del borde del párpado.

La diferencia importa porque un párpado volteado se corrige recolocando el párpado, no persiguiendo pelos uno a uno.

Por qué se te tuercen las pestañas

Blefaritis crónica

La blefaritis es la inflamación del borde del párpado, esa línea donde nacen las pestañas. Cursa con costras, escamas, picor, sensación de ojo seco y párpados pegados al despertar.

Cuando esa inflamación se cronifica, el tejido que rodea cada folículo se altera. El pelo deja de salir recto. La triquiasis por blefaritis casi nunca aparece de golpe: es el final de meses o años de borde palpebral irritado. Si estás en esa situación, merece la pena leer qué se puede y qué no se puede usar cuando tienes el borde del párpado inflamado, porque el orden de las cosas cambia.

Demodex

Son ácaros microscópicos que viven en los folículos de las pestañas y en las glándulas de alrededor. Están en muchísima gente sin dar problemas, pero cuando se multiplican de más mantienen el borde del párpado inflamado de forma constante.

La pista típica es una caspa cilíndrica que abraza la base de la pestaña, como un manguito. Ese ambiente inflamado crónico es terreno abonado para que los pelos salgan desviados, y también para que se caigan. Aquí tienes el detalle de qué son y cómo se abordan los ácaros que colonizan la raíz de las pestañas.

Cicatrización del borde del párpado

Esta es la causa más determinante. Cuando el borde del párpado cicatriza, el tejido se retrae y arrastra al folículo con él. El pelo queda apuntando hacia otro lado de forma permanente.

Deja cicatriz un orzuelo grande o repetido, una quemadura química o térmica, un golpe, una cirugía del párpado, un herpes zóster que afectó a esa zona y ciertas enfermedades que inflaman la conjuntiva de manera crónica. En el mundo, la causa más frecuente de triquiasis cicatricial es el tracoma, una infección ocular bacteriana repetida ligada a la falta de higiene y de agua limpia, poco habitual en España pero muy extendida en otras regiones.

Por qué arrancarlas en casa empeora el problema

Arrancar la pestaña funciona. Durante dos o tres semanas. Después vuelve a salir, y vuelve peor. Hay tres motivos.

El primero: quitar el pelo no cambia el folículo. El folículo sigue inclinado hacia el ojo, así que el pelo nuevo sale por el mismo sitio y en la misma dirección. No has corregido nada, has ganado tiempo.

El segundo: la pestaña que vuelve a crecer es corta, rígida y con la punta sin afinar. Una pestaña madura termina en una punta flexible que se dobla al rozar. Una pestaña que está saliendo es un pincho corto que no se dobla. Ese periodo de rebrote suele molestar más que la pestaña original, y sigue el mismo calendario que cualquier otro pelo del ojo, el mismo del que hablamos al explicar las fases por las que pasa una pestaña hasta caerse y volver.

El tercero: tirar con pinzas es un tirón sobre un tejido ya inflamado. Repetido cada pocas semanas, mes tras mes, ese tirón añade su propia inflamación y su propia cicatriz al borde del párpado. Es decir, alimenta justo la causa que estás intentando resolver. Y de paso te llevas pestañas sanas de al lado, que es como se instala la pérdida de pestañas por tirones repetidos.

Cortarlas con tijeras tampoco vale. Una pestaña cortada queda con el extremo en bisel y raspa más que antes.

Dónde encaja el sérum en todo esto

En ningún punto de la corrección. Conviene decirlo claro. Un sérum de pestañas es un cosmético que trabaja sobre el pelo y sobre el entorno del folículo, no sobre la orientación del folículo. Puede acompañar la calidad del pelo. No puede girar un folículo que la cicatrización ha inclinado hacia dentro.

Hay un matiz más, y es de sentido común: una pestaña mal dirigida que además crece más larga recorre más superficie del ojo en cada parpadeo. Por eso, con el ojo irritado, con triquiasis activa o con el borde del párpado en carne viva, no es momento de empezar nada, ni siquiera fórmulas planteadas sin análogos de prostaglandinas como CILARIA. Antes va la consulta. La lista completa de situaciones en las que hay que esperar está en los casos en los que un sérum de pestañas no toca.

Qué se hace en consulta

El oftalmólogo mira el borde del párpado con lámpara de hendidura, que es un microscopio con luz que permite ver pelos que a simple vista no se distinguen. Ahí se identifica cuántas pestañas están desviadas, si el párpado está en su sitio y si la córnea ha sufrido.

A partir de ahí hay varias vías, y todas apuntan al mismo sitio: el folículo o la posición del párpado. Existen técnicas para destruir de forma selectiva el folículo del pelo desviado, y existe la cirugía para reorientar el borde del párpado cuando lo que falla es el párpado entero. En paralelo se trata la causa de fondo, sea la blefaritis, sean los ácaros, sea la sequedad que mantiene todo inflamado.

Y esa es la respuesta que buscabas. La triquiasis no se corrige quitando el pelo, se corrige actuando sobre el folículo que lo apunta mal y apagando la inflamación que lo torció, y eso solo se hace en consulta. Ni las pinzas ni las tijeras ni ningún sérum pueden cambiar la dirección en la que crece una pestaña, porque esa dirección se decide bajo la piel, en un sitio al que tú no llegas desde el espejo del baño.

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