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CILARIA

Unas cejas más rectas pueden suavizar tu expresión

· 3 min de lectura

Primer plano de una ceja natural y un ojo castaño, con un sérum de tapón dorado junto a la sien

¿Qué ves primero en un retrato antiguo tuyo? Probablemente las cejas. Las modas las han afinado, arqueado y engrosado una y otra vez. Muchas de nosotras nos depilamos en exceso en otras épocas y ahora miramos el resultado con cierta nostalgia.

Las cejas coreanas proponen algo más tranquilo. Son la forma que verás en las actrices de los dramas: suaves, llenas, con poco arco. En Corea las llaman ilja nunsseop, algo así como «cejas en línea recta», aunque la versión que se lleva hoy no es tan estricta como suena.

Por qué esta forma gusta tanto

Una ceja con un arco muy alto puede dar a la cara un aire severo o sorprendido. Una ceja más plana transmite calma. Además, en Corea se valora un aspecto juvenil y amable, y estas cejas ayudan a conseguirlo. Por eso resultan tan favorecedoras cuando la piel y los rasgos se suavizan con los años.

Otra ventaja es que, con esta forma, el pelo de la ceja se ve natural. Importa más su textura que un perfil dibujado con regla.

Adáptala a tu cara

Copiar una forma tal cual rara vez funciona. Prueba este método frente al espejo, con un lápiz fino como guía:

  • El inicio. Coloca el lápiz en vertical desde la aleta de la nariz. Ahí suele empezar la ceja.
  • El punto más alto. En lugar de un pico marcado, busca una subida muy leve, a unos dos tercios del recorrido.
  • El final. Coloca el lápiz desde la aleta de la nariz hasta el rabillo del ojo. Ahí debería terminar, más o menos.

Si tienes la cara alargada, una línea más recta suele sentar muy bien, porque visualmente la acorta. Si tu cara es redonda, conviene dejar una ligerísima curva. Y si tienes los párpados caídos, evita bajar demasiado la cola, porque también bajaría la mirada.

Rellenar sin que parezca pintado

El truco coreano es la suavidad. Primero peina la ceja hacia arriba con un cepillito. Después usa un lápiz o unas sombras en un tono algo más claro que tu pelo. Si tienes canas, un gris topo o un marrón frío suele quedar más natural que el negro.

Dibuja pelos cortos en la dirección del crecimiento, sobre todo donde haya huecos. Empieza por el centro y ve hacia la cola. Deja el inicio para el final y hazlo muy pálido, casi difuminado. Termina con otra pasada del cepillo para fundir todo. Un gel transparente mantiene el pelo en su sitio durante el día.

Si te pasas, una toallita o un bastoncillo con un poco de limpiador lo arregla en un momento.

Menos pinzas, más paciencia

Esta forma pide pelo, y eso implica dejar las pinzas en el cajón durante un tiempo. Depila solo los pelos claramente sueltos, por debajo de la línea. Evita tocar la parte de arriba, que es la que marca la forma. Hazlo con buena luz y aléjate del espejo cada poco: si miras de muy cerca, siempre encontrarás algo más que quitar.

Si tus cejas son finas, ten en cuenta que su aspecto mejora mucho con un rellenado bien hecho. Ese pequeño trabajo diario da para disimular muchas décadas de modas.

Un cuidado también para las cejas

Las cejas también se benefician de un cuidado sencillo. No las frotes al desmaquillarte y mantenlas limpias. Puedes aplicar sobre ellas un sérum pensado para esta zona. CILARIA se formuló para pestañas y cejas, con péptidos, biotina y pantenol. Una pasada fina, por la mañana y por la noche, ayuda a mantenerlas cuidadas y con buen aspecto.

Al final, las cejas que mejor te quedan son las que parecen tuyas. Si alguien te dice que hoy tienes buena cara y no sabe por qué, lo habrás hecho bien.

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