Prostaglandinas y normativa

Qué es el isopropil cloprostenato, el ingrediente que está detrás de los sérums de pestañas que sí funcionan

Aparece al final del INCI de muchos sérums, tiene número CAS y un expediente abierto en varias agencias sanitarias. Esto es lo que se sabe de él y lo que casi nadie te cuenta.

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Compraste el sérum porque una amiga te enseñó sus pestañas y no parecían las suyas. Lo usaste. Y funcionó. Funcionó tanto que empezaste a mirar el bote con otra cara, porque nada de lo que te habías puesto antes hacía eso.

Entonces le diste la vuelta al envase y buscaste la lista de ingredientes. Entre aceites conocidos y nombres largos apareció uno rarísimo, casi impronunciable: isopropyl cloprostenate. En español, isopropil cloprostenato.

Ese nombre es la razón de que ese sérum funcione. También es la razón de que haya agencias sanitarias europeas y americanas con un expediente abierto sobre él. Y de que a mucha gente se le oscurezca el párpado, le escueza el borde del ojo o note la mirada distinta sin entender por qué.

Qué es el isopropil cloprostenato, explicado en cristiano

El isopropil cloprostenato es una molécula sintética de la familia de las prostaglandinas. En la etiqueta se escribe con su nombre INCI, Isopropyl Cloprostenate, y tiene un número CAS propio: el 157283-66-4. El número CAS es como el DNI de una sustancia química: identifica a una y solo a una, da igual el idioma o la marca.

Químicamente es un éster: la molécula activa, el cloprostenol, con un trocito de alcohol isopropílico pegado. Ese trocito no es decorativo. Hace que la molécula atraviese mejor la piel del párpado, que es la más fina del cuerpo. Una vez dentro, las enzimas de tu propia piel cortan ese trocito y liberan la forma activa.

El cloprostenol, por su parte, es un análogo sintético de la prostaglandina F2 alfa. Es una molécula conocida desde hace décadas en medicina veterinaria. No nació como cosmético ni se diseñó pensando en las pestañas.

Qué es una prostaglandina y por qué importa aquí

Las prostaglandinas son sustancias que tu cuerpo fabrica solo. Funcionan como mensajeros: le dicen a un tejido que se inflame, que se relaje, que deje pasar más sangre. Están metidas en un montón de procesos, y uno de ellos es el ciclo del pelo.

Un análogo de prostaglandina es una copia hecha en laboratorio que se acopla al mismo receptor que la sustancia natural y da la misma orden, muchas veces más fuerte y durante más tiempo. Eso ya no es hidratar. Es dar una instrucción biológica.

Por qué aparece en los sérums de pestañas que sí funcionan

Tu pestaña no crece sin parar. Vive un ciclo con una fase de crecimiento, una de transición y una de reposo, y ese calendario es el que decide hasta dónde llega tu pestaña. Si te interesa el detalle, lo tienes desmenuzado en cómo funciona el ciclo de crecimiento de las pestañas.

Los análogos de prostaglandina actúan sobre los receptores del folículo y alargan la fase de crecimiento. La pestaña se queda creciendo más tiempo del que le tocaba, así que sale más larga. Además empujan a más folículos a estar en crecimiento a la vez, lo que se ve como más densidad, y estimulan la producción de melanina, lo que se ve como más color.

Este efecto no lo descubrió la cosmética. Se descubrió en oftalmología, cuando pacientes tratados con gotas de análogos de prostaglandina para bajar la presión del ojo empezaron a notar que les crecían las pestañas. Era un efecto secundario inesperado de un medicamento. La industria cosmética tomó nota de esa observación y buscó moléculas parecidas. El isopropil cloprostenato es una de ellas, y no es la única: puedes ver el mapa completo de toda la familia y sus nombres en la etiqueta.

Aquí está el nudo del asunto. Un cosmético, según la ley europea, sirve para limpiar, perfumar, cambiar el aspecto, proteger o mantener en buen estado. Una sustancia que modifica el funcionamiento del folículo pilular no está haciendo eso. Está haciendo algo más parecido a lo que hace un medicamento.

Los efectos que están documentados con esta familia

Con los análogos de prostaglandina aplicados en la zona del ojo hay efectos descritos en la literatura oftalmológica desde hace años, sobre todo en pacientes que los usan de forma crónica en gotas. No son rumores de foro. Los principales son estos.

  • Enrojecimiento del ojo. Los vasos de la conjuntiva se dilatan y el ojo se ve rojo o irritado.
  • Picor, escozor y sensación de arenilla en el borde del párpado.
  • Oscurecimiento de la piel del párpado. La zona donde se aplica se vuelve más marrón. En lo descrito, suele ir a menos al dejar el producto.
  • Cambio de color del iris. Documentado con prostaglandinas en gotas oculares, en ojos claros o de dos tonos, y descrito como no reversible.
  • Pérdida de grasa alrededor del ojo. Es lo que en oftalmología se llama periorbitopatía asociada a prostaglandinas: el hueco del párpado superior se marca más y la mirada se ve hundida. Lo explicamos aparte en por qué hay quien nota el ojo hundido tras usar un sérum.
  • Crecimiento de vello donde no toca, si el producto chorrea hacia el pómulo o el párpado.

Que estén documentados no significa que le pasen a todo el mundo ni con la misma intensidad. Significa que existen, que están descritos y que no se pueden tratar como una leyenda urbana.

El caso de cosmetovigilancia que lo puso en el foco

En febrero de 2025 la agencia sanitaria francesa, ANSES, hizo público un caso que dio la vuelta al sector. Una persona joven presentó oscurecimiento del ojo izquierdo y pérdida de grasa alrededor de la órbita después de cinco meses aplicándose el producto a diario.

Eso se llama cosmetovigilancia: el sistema por el que los efectos indeseables de un cosmético se notifican, se recopilan y se estudian. Funciona igual que la farmacovigilancia de los medicamentos, solo que muchísima menos gente sabe que existe y que puede usarla. En España también tienes ese canal, y lo explicamos en cómo se avisa a Sanidad cuando un cosmético te sienta mal.

Un caso aislado no demuestra con qué frecuencia ocurre algo. Lo que sí hace es encender una luz. Y esa luz llevaba tiempo parpadeando.

Qué ha dictaminado Europa sobre el isopropil cloprostenato

En Europa, la seguridad de un ingrediente cosmético la evalúa el SCCS, el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores. Es un grupo de científicos independientes que asesora a la Comisión Europea. No vende cosméticos ni los fabrica.

El SCCS analizó el isopropil cloprostenato en el dictamen SCCS/1635/21. La conclusión de entonces fue que no podía concluir. Esto conviene entenderlo bien: no dijo que fuera seguro. Dijo que con los datos aportados no se podía afirmar que lo fuera.

El proceso siguió abierto. Y el 2 de febrero de 2026 llegó el dictamen final: el isopropil cloprostenato no es seguro para su uso en productos cosméticos. Ese es el estado actual de la ciencia oficial europea sobre este ingrediente.

Un dictamen del SCCS no es por sí solo una multa ni una retirada inmediata de las tiendas. Es el paso previo. Es el informe técnico sobre el que la Comisión Europea decide después si una sustancia se restringe o se prohíbe en el reglamento de cosméticos. Cómo ha ido ese camino con otras moléculas de la misma familia lo tienes en el repaso de qué sérums no se pueden vender legalmente en Europa.

Qué ha dicho Estados Unidos

Al otro lado del Atlántico la lectura fue distinta pero apunta a lo mismo. La FDA envió una carta de advertencia a la empresa Lifetech Resources, responsable de los productos RapidLash, NeuLash y NeuveauBrow, precisamente por contener isopropil cloprostenato.

El argumento de la FDA no fue que el ingrediente envenene a nadie. Fue de categoría: si una sustancia está pensada para alterar la estructura o la función del cuerpo, el producto deja de ser un cosmético y pasa a ser un medicamento. Y un medicamento sin aprobar no se puede vender como si fuera una crema.

Verás en blogs y en fichas de marca la idea de que el isopropil cloprostenato es «un análogo suave, de bajo riesgo». Eso no es un hecho establecido, es un argumento de venta. Los dos organismos que lo han mirado en serio no han llegado a esa conclusión.

Cómo saber si tu sérum de pestañas lo lleva

Aquí va la parte práctica. Coge tu bote y busca la lista de ingredientes, la que va en inglés y en letra diminuta. Los activos potentes se usan en cantidades muy pequeñas, así que casi siempre aparecen al final de la lista, no al principio.

Lo que buscas son terminaciones. Todos los primos de esta familia arrastran raíces parecidas.

Nombre en la etiqueta Pista
Isopropyl Cloprostenate El que nos ocupa. CAS 157283-66-4
Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide Termina en «prostenolamide»
Methylamido Dihydro Noralfaprostal Contiene «prostal»
Trifluoromethyl Dechloro Ethylprostenolamide Termina en «prostenolamide»

Regla rápida: si en mitad del INCI hay una palabra kilométrica con «prost» dentro, tienes delante a alguien de esta familia. El método completo, con los trucos que se usan para camuflarlo, está en cómo comprobar si tu sérum lleva prostaglandinas.

Señales de alarma añadidas: un envase sin lista de ingredientes, un producto comprado en un marketplace sin responsable en Europa, o una etiqueta que promete resultados espectaculares y no menciona ni un solo activo. Hay fórmulas que renuncian a toda esta familia por decisión de partida y se construyen sobre péptidos, pantenol, biotina y aceite de ricino, como hace CILARIA. Rinden distinto y actúan distinto, y eso también hay que saberlo antes de comprar.

Qué hacer si llevas tiempo usándolo

Esto no es un diagnóstico ni una consulta. Es información. Si tienes dolor, visión borrosa, hinchazón, el ojo rojo de forma persistente o una irritación que no cede, deja de aplicarlo y ve al oftalmólogo, y llévate el bote contigo para que pueda leer la composición.

Si lo que notas es un cambio estético en el párpado, esa consulta también toca. Un profesional que vea tu ojo puede decirte lo que un artículo no puede: qué te está pasando exactamente a ti.

Y si tu conclusión es que prefieres irte a otro tipo de fórmula, ten claro qué esperar del cambio. Los sérums sin prostaglandinas trabajan sobre la fibra, la hidratación y la resistencia del pelo, no sobre el interruptor del ciclo. Es otra estrategia, con otras expectativas.

Así que la respuesta corta a la pregunta que te trajo hasta aquí es esta: el isopropil cloprostenato es un análogo sintético de prostaglandina, pariente cercano de los principios activos que se usan en gotas oftalmológicas, y hace crecer la pestaña porque le alarga la fase de crecimiento, no porque la nutra ni la fortalezca. Ese es su gran mérito y ese es exactamente su problema, porque es una acción de medicamento dentro de un bote que se vende como cosmético. Por eso la FDA lo trató como fármaco no aprobado, por eso ANSES lo puso sobre la mesa con un caso real, y por eso el SCCS, después de no poder concluir en 2021, cerró el 2 de febrero de 2026 diciendo que no es seguro. Cuando un sérum funciona demasiado bien y demasiado rápido, la explicación casi nunca está en el aceite de ricino.

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