Caída de pestañas y cejas

Se me cae la cola de las cejas: cuándo deja de ser cosa de la pinza y pasa a ser motivo de analítica

El extremo exterior de la ceja tiene nombre propio en los libros de medicina desde hace más de un siglo. Hay una línea concreta que separa lo estético de lo que conviene contarle a tu médico.

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Te acercas al espejo y la ceja se termina antes de tiempo. La parte de fuera, la que debería estirarse hacia la sien, se ha quedado en nada. Un par de vellos sueltos, piel a la vista y un arco que muere de golpe.

Lo primero que piensas es que te has pasado con la pinza. O que es la edad. O que el lápiz de cejas ya no disimula lo que disimulaba. Rellenas, tiras hacia fuera con el maquillaje y sigues con tu vida. Pero hay un detalle que no encaja: esa zona concreta tú no la has tocado, y aun así es justo la que ha desaparecido.

Ese extremo exterior tiene algo que el resto de la ceja no tiene: un nombre propio en medicina desde hace más de un siglo. Cuando un médico ve una ceja que se apaga exactamente por ahí, no piensa en depilación. Piensa en otra cosa. Y esa otra cosa es la que explica por qué este artículo termina hablando de un tubo de sangre.

Qué es exactamente la cola de la ceja

La ceja no es una línea uniforme. Tiene tres tramos. La cabeza, que es la parte pegada al entrecejo, con pelo grueso y desordenado que crece casi hacia arriba. El cuerpo, que es el arco central. Y la cola, el tercio de fuera, el que va desde el punto más alto hasta el final, hacia la sien.

La cola es el tramo más frágil de los tres. Ahí los pelos son más finos, más cortos y crecen casi tumbados. Es también la parte que más maltrato acumula: es donde se depila para «abrir» la mirada, donde se apoya el dedo al frotarse los ojos y donde la piel del párpado empieza a descolgarse con los años.

Por eso la cola se pierde con facilidad por motivos banales. Y por eso mismo, cuando se pierde sin motivo banal, llama tanto la atención.

El signo de Hertoghe: la pérdida del tercio externo de la ceja

La pérdida del tercio externo de la ceja tiene nombre: signo de Hertoghe. Lo describió el médico belga Eugène Hertoghe, que lo presentó en un congreso internacional de cirugía en 1914. Más de cien años después se sigue explicando igual en las facultades.

Hertoghe lo relacionó con el hipotiroidismo, es decir, con una tiroides que trabaja por debajo de lo que debería. La tiroides es una glándula con forma de mariposa que tienes en el cuello y que marca el ritmo al que funciona el cuerpo entero. El hipotiroidismo es la enfermedad general que más se asocia a la pérdida de la cola de la ceja.

Ahora la parte importante, la que casi nadie cuenta: el signo de Hertoghe no es exclusivo de la tiroides. También aparece en la dermatitis atópica, en la sífilis secundaria y en la lepra. Ver una ceja despoblada por fuera no es un diagnóstico. Es una pista que obliga a mirar el conjunto, y eso solo lo puede hacer un médico.

Por qué la tiroides afecta al pelo de las cejas

Las hormonas tiroideas regulan la velocidad a la que se dividen las células. El folículo piloso, que es la pequeña fábrica bajo la piel de donde sale cada pelo, es uno de los tejidos que más rápido se dividen del cuerpo. Cuando la orden general baja de intensidad, la fábrica también baja el ritmo.

El pelo funciona por ciclos. Hay una fase de crecimiento, llamada fase anágena, y una fase de reposo y caída, la telógena. Si la anágena se acorta, el pelo cae antes, sale más fino y no llega a la longitud que llegaba. En una ceja eso se traduce en un tramo que se ve ralo, deslavado y corto.

No solo el hipotiroidismo altera el pelo: el hipertiroidismo también lo hace. Una tiroides acelerada puede dar pelo fino y frágil igual que una lenta. Por eso el análisis no busca confirmar lo que tú ya sospechas, sino ver en qué punto está la glándula.

Además, la caída rara vez viene sola. Suele acompañarse de otras señales que tu médico va a preguntar: cansancio que no se arregla durmiendo, sensación de frío cuando nadie más tiene frío, piel muy seca, uñas quebradizas, cambios de peso o de ánimo, o pelo que se cae también en la cabeza. Si las cejas llevan meses sin recuperar el terreno perdido, ese contexto vale más que cualquier foto de antes y después.

Causas de la caída de la cola de las cejas que no son hormonales

Antes de asustarte, hay que descartar lo evidente, que además es lo más frecuente:

  • Depilación repetida. Años de pinza y cera en el mismo punto dañan el folículo. Es la causa número uno de una cola que ya no vuelve, y tiene su propio camino de recuperación cuando la ceja se ha depilado de más.
  • Roce mecánico. Frotarse los ojos, dormir de lado aplastando la cara contra la almohada o desmaquillar con fuerza arrancan pelo sin que te des cuenta.
  • Dermatitis. La piel inflamada, con descamación o picor, hace que te rasques, y el rascado se lleva el vello por delante.
  • Déficits nutricionales. El hierro bajo es clásico, sobre todo cuando las reservas de hierro están por los suelos aunque la analítica básica parezca normal.
  • Cambios hormonales de etapa. Postparto y menopausia mueven el ciclo del pelo de forma temporal.
  • Alopecia areata. Deja calvas redondas y bien delimitadas, no un degradado suave.

Cuando la pérdida es total y afecta a cejas y pestañas, la palabra que verás en informes médicos es madarosis, el término técnico para la pérdida de este vello. Saberla te ayuda a entender el informe, no a diagnosticarte.

Qué analítica se suele pedir ante una caída de pelo

En el estudio de una caída difusa de pelo, lo habitual es pedir hemograma, ferritina, vitamina D, TSH y vitamina B12. Traducido:

  • Hemograma: el recuento de células de la sangre. Detecta anemia y cosas que se ven de un vistazo.
  • Ferritina: la despensa de hierro. Puede estar vacía aunque no tengas anemia todavía.
  • Vitamina D: muy relacionada con el ciclo del folículo.
  • TSH: la hormona que le da la orden a la tiroides. Si la glándula va lenta, el cuerpo grita más fuerte y la TSH sube. Es el primer marcador que se mira.
  • B12: vitamina implicada en la formación de células nuevas.

Un aviso práctico que casi nadie te da: si tomas suplementos de biotina para el pelo, dilo antes del análisis, porque la biotina puede alterar el resultado de algunas pruebas hormonales. Y no te suplementes hierro por tu cuenta: el hierro sobrante no es inofensivo.

Si la causa se trata, cuánto tardan en volver a crecer las cejas

La buena noticia es que este tipo de pérdida es una alopecia no cicatricial. Eso significa que el folículo sigue vivo debajo de la piel, no se ha destruido. Cuando se trata el hipotiroidismo, el pelo habitualmente vuelve.

La mala es el reloj. La recuperación se mide en meses, no en semanas, porque el pelo tiene que rehacer su ciclo entero desde cero. El vello de la ceja va todavía más despacio que el del cuero cabelludo, y por eso el ritmo real al que se repuebla una ceja desespera a casi todo el mundo. Paciencia y fotos con la misma luz cada mes.

Qué pinta un sérum en todo esto

Conviene ser honestos. Un sérum de cejas es un cosmético: hidrata, acondiciona y cuida el vello y la piel donde nace. No corrige una hormona ni sustituye un tratamiento médico. Si detrás hay una tiroides desajustada o una ferritina en el suelo, el sérum no va a resolver el problema de fondo.

Donde sí tiene sentido es en el otro escenario: la cola perdida por pinza, roce o simple maltrato acumulado, o como acompañamiento una vez que la causa médica ya está en manos de tu médico. En ese terreno importa la fórmula, y muy en concreto que no lleve análogos de prostaglandina, unos activos que se usaron en gotas para el glaucoma y que arrastran efectos secundarios documentados en el párpado. Hay marcas que los evitan por completo, como CILARIA, y esa decisión de formular sin prostaglandinas es de lo primero que deberías comprobar en la etiqueta.

La señal de alarma que no debes dejar pasar

Al margen de la ceja, hay síntomas que no se estudian con calma: dolor ocular, visión borrosa, hinchazón del párpado o irritación que no cede. Eso es consulta con el oftalmólogo, y es hoy, no cuando puedas.

Así que la línea es esta. Que se te caiga la cola de las cejas deja de ser un asunto estético y pasa a ser motivo de consulta cuando la pérdida se concentra justo en el tercio externo de las dos cejas a la vez, avanza sola durante semanas o meses sin que tú hayas depilado esa zona, y viene acompañada de otras señales del cuerpo: cansancio raro, frío, piel seca, cambios de peso o caída de pelo también en la cabeza. Ese patrón tiene nombre desde 1914, se llama signo de Hertoghe y apunta con más frecuencia al hipotiroidismo que a ninguna otra causa general. Lo que toca entonces no es comprar un sérum más caro, sino pedir cita y una analítica con TSH, hemograma, ferritina, vitamina D y B12: si el resultado explica la caída y se trata, el folículo sigue vivo y la ceja suele volver, aunque tarde meses en hacerlo.

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