Dónde comprar y precios

Una farmacéutica explica qué significa dermatológicamente testado: «Se ha probado en piel, no en tu ojo»

El envase de tu sérum está lleno de frases y símbolos que casi nadie sabe leer. Uno de ellos está regulado por ley europea. Otros no significan lo que crees. Te enseñamos a distinguirlos.

10 minutos de lectura

Tienes la caja en la mano, en el pasillo de la farmacia o en la pantalla del móvil. En letra pequeña pone «testado dermatológicamente», «hipoalergénico», «cruelty free», «vegano». Al lado hay un tarrito abierto con un número, una e minúscula y una mano señalando un libro abierto. Y acabas eligiendo por el precio o por lo bonito que es el envase.

El problema es que ese producto no se aplica en el brazo. Se aplica en el borde del párpado, a milímetros del ojo, todos los días durante meses. Ahí sí querrías saber exactamente qué estás comprando. Y la etiqueta parece decirte que el producto es seguro, cuando en realidad te está diciendo algo mucho más concreto y mucho más limitado.

Algunas de esas frases están reguladas por una norma europea y significan algo muy preciso. Otras son ciertas, pero no distinguen nada, porque las cumple todo el mundo. Y la que de verdad importa en un sérum de pestañas casi nunca es la que estás leyendo. Vamos una por una.

La norma que decide qué se puede escribir en un envase

En la Unión Europea, lo que una marca de cosmética puede afirmar sobre su producto no es libre. Lo regula el Reglamento (UE) 655/2013, que fija los llamados criterios comunes de las reivindicaciones cosméticas. «Reivindicación» suena raro, pero es simplemente cualquier cosa que el producto afirme de sí mismo: una frase, un nombre, un símbolo o una imagen.

La idea de fondo es sencilla. Lo que pone en la caja tiene que poder respaldarse con pruebas, tiene que ser honesto y leal, y tiene que dejarte decidir con conocimiento de causa. «Testado dermatológicamente» no es una frase decorativa, es un compromiso, y la marca tiene que poder enseñar la documentación que lo sostiene.

Qué significa dermatológicamente testado, exactamente

Cuando un envase dice «testado dermatológicamente», está afirmando que el producto se ha probado en personas, sobre la piel, bajo la supervisión de un dermatólogo, y que el resultado fue positivo y con buena tolerancia. No se ha probado en un tubo de ensayo ni en un ordenador. Se ha probado en gente de verdad.

Hasta ahí, bien. Ahora lo que no significa, que es la parte que casi nadie te cuenta:

  • No dice que el producto funcione. Es una frase sobre tolerancia, no sobre eficacia. Un producto puede tolerarse de maravilla y no hacer absolutamente nada.
  • No dice que a ti no te vaya a irritar. Se probó en un grupo de personas. Tú no estabas en ese grupo.
  • No te dice cuánta gente, ni cuánto tiempo, ni con qué protocolo. Ese detalle no cabe en la caja y no es obligatorio ponerlo.

Dermatológicamente no es lo mismo que oftalmológicamente

Esta es la distinción que más te conviene interiorizar. Dermatológico significa piel. Oftalmológico significa ojo. Son dos pruebas distintas, con especialistas distintos y con preocupaciones distintas.

Un test dermatológico se fija en si la piel se enrojece, pica, se descama o reacciona. Un test oftalmológico piensa en el ojo: en la película lagrimal, en la conjuntiva, en qué pasa si el producto migra hacia dentro mientras duermes. Un sérum se coloca en la línea de nacimiento de las pestañas, así que el sello que de verdad quieres ver en un producto de esa zona es el oftalmológico. Muchas fórmulas serias llevan los dos.

«Hipoalergénico»: a qué obliga y a qué no

«Hipoalergénico» también está sujeto a los criterios comunes. Implica que se han hecho pruebas clínicas para asegurar que la probabilidad de que el producto provoque una reacción alérgica es mínima. Mínima. Esa es la palabra exacta, y no es lo mismo que nula.

Ninguna marca del mundo puede prometerte cero alergias, porque la alergia depende de ti, no del producto. Si eres alérgica a un ingrediente concreto, «hipoalergénico» no te protege de nada: ese ingrediente puede estar dentro igualmente. Lo único que te protege es leer la lista de componentes, y por eso vale la pena aprender a descifrar la lista INCI del envase antes de comprar, no después.

Y una reacción no siempre es alergia. Muchas veces es irritación por exceso de producto o por aplicarlo mal. La diferencia entre una alergia real y una simple irritación se nota sobre todo en cuándo aparece y en si se repite siempre con el mismo producto.

«Cruelty free» en Europa: lo que ya es obligatorio para todos

Aquí viene la sorpresa. En la Unión Europea, la experimentación en animales está prohibida en productos cosméticos acabados desde 2004 y en los ingredientes desde 2009. Y desde el 11 de marzo de 2013 también está prohibido comercializar cosméticos que hayan sido testados en animales.

Traducido: si un cosmético se vende legalmente en España, ya cumple eso. No es un mérito de la marca, es la ley. Por eso «cruelty free» no distingue legalmente a un producto de otro dentro del mercado europeo, aunque quede muy bien impreso en la caja.

Cosa distinta son los sellos privados, esos logotipos de conejitos de algunos envases. Cada uno tiene sus propios criterios, que a veces van más allá de la ley europea y a veces no. Si te importa uno en concreto, entra en su web oficial y lee qué exige. No des por hecho lo que crees que significa.

«Vegano» no es lo mismo que «cruelty free»

Se confunden todo el rato y son dos cosas distintas. «Vegano» se refiere a la ausencia de ingredientes de origen animal en la fórmula, no a cómo se ha testado el producto.

Lo bueno es que se puede comprobar. Basta con mirar la lista de ingredientes y buscar los clásicos de origen animal: cera de abeja (Cera Alba), lanolina, carmín (CI 75470), miel (Mel) o ciertas queratinas hidrolizadas. Si no están, la afirmación se sostiene sola. Es de las pocas frases del envase que puedes verificar tú misma en treinta segundos.

Los símbolos del envase, uno a uno

Los dibujitos también son información obligatoria o regulada, no adorno gráfico. Estos son los tres que aparecen prácticamente en cualquier cosmético.

Símbolo Cómo se llama Qué te está diciendo
Tarro abierto con un número y una M (12M, 24M, 36M) PAO, periodo tras la apertura Los meses que el producto se mantiene en condiciones desde que lo abres por primera vez. 36M son tres años. El reloj empieza el día que rompes el precinto, no el día que lo compras.
Una e minúscula junto al contenido Marca «e» de contenido nominal Que el fabricante ha seguido el sistema europeo de control del contenido. Es una garantía de que dentro hay la cantidad que dice el envase, ni más ni menos. Nada que ver con calidad ni con seguridad.
Una mano señalando un libro abierto Remisión a la información adjunta Que no cabía todo en el frasco: la información obligatoria está en el prospecto o en la caja. Si tiras la caja, tiras la información. Guárdala.

El PAO es el símbolo que más gente ignora y el que más problemas da en un producto de contorno de ojo. Un sérum abierto hace dos años, con el pincel entrando y saliendo cada noche, ya no está como el primer día. Merece la pena entender cuándo caduca de verdad un sérum de pestañas antes de rescatar uno del fondo del cajón. Y si el envase lleva impresa una fecha de duración mínima, esa fecha manda.

Lo que ninguna de estas frases te está diciendo

Aquí está el punto ciego. Puedes tener un envase con «testado dermatológicamente», «hipoalergénico», «vegano», «cruelty free» y los tres símbolos perfectamente impresos, y seguir sin saber lo más importante: qué lleva dentro y qué le hace a tu folículo.

Ninguna de esas frases te dice si la fórmula contiene análogos de prostaglandina, la familia de activos que más resultados da y más efectos secundarios documentados tiene en la zona del ojo. Eso solo aparece en la lista de ingredientes, y hay fórmulas que renuncian a ellos por decisión de formulación, como CILARIA. Saber qué diferencia a un sérum sin prostaglandinas del resto te dice muchísimo más sobre el producto que cualquier sello del envase.

Tampoco te dicen si el frasco que has recibido es el auténtico. Los símbolos mal impresos, la caja sin dirección del responsable o el prospecto ausente son señales de alarma, y conviene saber cómo comprobar si un sérum de pestañas es original antes de la primera aplicación.

Cómo leer una caja en treinta segundos

  • La lista de ingredientes (INCI). La única parte del envase que no se puede maquillar.
  • Si pone «testado oftalmológicamente», no solo dermatológicamente.
  • El PAO, para saber cuánto te durará realmente una vez abierto.
  • El nombre y la dirección del responsable dentro de la Unión Europea.
  • El número de lote, que es lo que permite rastrear el producto si algo va mal.
  • El contenido en mililitros, para comparar precios de verdad y no por tamaño de frasco.

Si algo te irrita, la etiqueta ya no decide

Ningún sello sustituye a lo que te está pasando en el ojo. Si aparece dolor, visión borrosa, hinchazón o una irritación que no cede al dejar el producto, deja de aplicarlo y ve al oftalmólogo. No esperes a ver si se pasa.

Además, una reacción a un cosmético se puede comunicar oficialmente, y hacerlo sirve para que el sistema detecte problemas repetidos. El procedimiento para notificar una reacción adversa a un cosmético es más sencillo de lo que parece y no cuesta nada.

La respuesta corta a qué significa dermatológicamente testado

«Dermatológicamente testado» significa que el producto se ha probado en personas, sobre la piel, bajo la supervisión de un dermatólogo, y que el resultado fue positivo y bien tolerado. Es una afirmación sobre tolerancia, no sobre eficacia, y sobre piel, no sobre ojo. No garantiza que a ti no te irrite, no te dice si funciona y no habla de lo que lleva dentro. Es una buena señal, no un salvoconducto. Y en un sérum que se aplica en la línea de las pestañas, la frase que de verdad quieres encontrar justo al lado es la otra: «testado oftalmológicamente».

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