Cómo usar el sérum

Sérum de pestañas y lentillas: el orden correcto de aplicación y de dónde salen los 15 minutos de espera

El problema no está en el activo que hace crecer la pestaña, sino en un ingrediente que casi nadie mira y en un minuto prestado de otro tipo de producto muy distinto.

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Te aplicas el sérum de pestañas con las lentillas todavía puestas porque total, te las vas a quitar en cinco minutos. Al rato notas escozor, el ojo se pone rojo o la visión se queda un poco velada, como si tuvieras una película encima. Al día siguiente la lente te molesta desde que la pones.

La conclusión rápida suele ser la misma: este sérum no me sienta bien, yo tengo los ojos muy sensibles. A veces es verdad. Pero muchas veces el producto no tiene la culpa. La tiene el momento en que te lo pones y lo que llevas encima del ojo cuando lo haces.

Porque hay un orden correcto, y no es un capricho de las marcas. Detrás hay un ingrediente concreto que casi nadie mira en la etiqueta, y un tiempo de espera que la cosmética no se ha inventado: está prestado de un sitio bastante inesperado.

Por qué las lentillas y el sérum de pestañas no se llevan bien a la vez

Una lentilla blanda está hecha de hidrogel, un material con mucha agua que se comporta como una esponja. Ese es su trabajo: absorber líquido y soltarlo. El problema es que no distingue. Absorbe la lágrima, y también lo que flote en ella.

En la lágrima flota de todo: proteínas, restos de maquillaje, lípidos del párpado y cualquier cosmético que hayas puesto cerca del borde del ojo. Lo que la lente absorbe se queda apoyado directamente sobre la córnea durante todas las horas que la lleves puesta. No se aclara, no se va con el parpadeo.

La lágrima lo reparte todo por el ojo

El sérum se aplica en la raíz de las pestañas del párpado superior, en la línea donde nacen. Es una zona diminuta y muy cerca del borde libre del párpado. Con cada parpadeo, la lágrima se extiende y arrastra una parte mínima del producto hacia la superficie del ojo.

Eso es normal y pasa igual con el maquillaje. La diferencia es que, sin lentilla, la lágrima renueva y drena por el conducto lagrimal. Con lentilla puesta, esa parte del producto tiene dónde quedarse retenida. Por eso la técnica de aplicación cambia mucho el resultado: cuanto más arriba y más fina sea la línea, menos producto acaba dentro.

El conservante es el motivo real, no el activo

Cuando algo molesta se señala al péptido, a la biotina o al aceite. El motivo documentado por el que hay que quitarse las lentes es otro: el conservante. Un conservante es lo que impide que el frasco se llene de bacterias y hongos una vez abierto. Todo cosmético con agua lleva uno.

El más conocido en el mundo del ojo es el cloruro de benzalconio, que en la lista de ingredientes aparece como Benzalkonium Chloride y en la literatura médica como BAK. Se lleva usando décadas en colirios y en productos del contorno, porque funciona muy bien.

El cloruro de benzalconio puede ser absorbido por las lentes de contacto blandas y llegar a alterar su color. No es una teoría de internet: es la advertencia que aparece en los prospectos de los colirios que lo llevan, dirigida expresamente a quien usa lentillas.

Cómo saber si tu sérum lo lleva

Se mira la lista de ingredientes del envase, la que va en latín y en inglés. No todos los sérums llevan este conservante, y hay fórmulas que usan otros sistemas. Aprender qué nombres conviene localizar en la etiqueta te ahorra la mitad de los sustos, sobre todo si llevas lentillas todos los días.

De dónde salen los 15 minutos de espera

De los colirios, no de la cosmética. Los colirios de bimatoprost, un análogo de prostaglandina que se usa por prescripción para bajar la presión del ojo, llevan cloruro de benzalconio. Su ficha autorizada en España, la que puede consultarse en CIMA, la web de la agencia del medicamento, dice lo mismo desde siempre: retirar las lentes de contacto antes de instilar y esperar 15 minutos antes de volver a colocarlas.

Ese medicamento es, además, el origen de toda la moda de los sérums de pestañas: se observó que a los pacientes que lo usaban les crecían más. De ahí salió toda la familia de activos emparentados con las prostaglandinas que algunas marcas incorporaron a sus fórmulas cosméticas, y también las fórmulas que decidieron no llevar ninguno, como CILARIA.

Conviene decirlo claro: la regla de los 15 minutos está verificada para colirios, no para sérums cosméticos. Un sérum no se instila dentro del ojo, va sobre la piel del párpado, y la cantidad es muchísimo menor. Pero el mecanismo que preocupa es el mismo conservante, así que como criterio prudente es la mejor referencia que existe. Y esperar un cuarto de hora no cuesta nada.

El secado importa tanto como el conservante

Hay un segundo motivo para esperar, más simple. El sérum sale líquido del aplicador. Mientras siga húmedo se mueve: baja por el nacimiento de la pestaña, se corre con el calor de la piel y viaja con el primer parpadeo fuerte.

Cuando ya se ha secado sobre la piel, se queda donde lo pusiste. Esperar no es solo por la lente: es dejar que el producto se fije en el sitio donde tiene que trabajar, el folículo. Ahí influye mucho la cantidad que cargas en el aplicador, porque el exceso siempre corre hacia el ojo.

Lentillas blandas, rígidas, diarias y mensuales

  • Blandas de hidrogel o hidrogel de silicona. Son las más comunes y las que más agua contienen. También las que más absorben. Fuera siempre antes de aplicar.
  • Rígidas permeables al gas. El material no es una esponja de agua, así que absorben mucho menos, pero el producto puede colarse por debajo de la lente y quedarse ahí atrapado. Fuera igual.
  • Diarias. Son las más cómodas para este tema. Si aplicas de noche y tiras la lente, el asunto desaparece: por la mañana estrenas lente limpia.
  • Mensuales o trimestrales. Las de más riesgo, porque acumulan depósitos durante semanas. Con estas, el orden no es negociable.

Qué significa «compatible con lentillas» en la caja

Algunas marcas, como GrandeLASH-MD o UKLASH, declaran que su producto es compatible con lentes de contacto. Es una declaración del fabricante, y es información útil. Pero no es un permiso para aplicar con las lentes puestas.

Compatible quiere decir que puedes ser usuaria de lentillas y usar ese sérum sin renunciar a nada. Las propias instrucciones de uso siguen diciendo que las lentes se retiran antes. Lo mismo pasa con la decisión de aplicarlo por la mañana o por la noche: la noche gana casi siempre, y con lentillas gana por goleada, porque tienes horas de margen antes de volver a ponértelas.

Los errores que más se repiten

  • Aplicar con las lentillas puestas solo por esta vez, con prisa.
  • Rozar la lente con el aplicador al parpadear a media aplicación.
  • Poner el producto en la línea de agua, la mucosa por dentro de las pestañas. Ahí va directo al ojo.
  • Manipular la lente con los dedos que acaban de tocar el aplicador.
  • Aplicar cantidad de sobra pensando que crecerá más. Solo consigue que gotee.

Cuándo hay que parar y consultar

Un pequeño picor puntual el primer día puede pasar y ceder solo. Lo que no es normal es que el ojo se ponga rojo cada vez que te pones la lente, que notes arenilla constante o que la lente deje de asentarse bien. Si el escozor aparece cada aplicación, lo primero es retirar la lente, aclarar con suero fisiológico y suspender el sérum unos días.

Dolor, hinchazón del párpado, visión borrosa que no se va o irritación que no cede son motivo de consulta con el oftalmólogo, no una duda de cosmética. Lleva el envase contigo para que pueda ver la lista de ingredientes. Si además tienes ojo seco, algo frecuente en portadores de lentillas, coméntalo, porque el ojo seco tolera peor cualquier conservante.

El orden correcto es este, y en este sentido: primero fuera las lentillas, después el sérum en la raíz de las pestañas con la cantidad mínima, luego esperar, y al final las lentes dentro. La espera razonable son 15 minutos, el mismo tiempo que los prospectos de los colirios con conservante piden a quien usa lentes de contacto; no está validado para cosmética, pero es el criterio prudente y no cuesta nada. El motivo de fondo no es el activo que ayuda a la pestaña, es el conservante que mantiene el frasco estable: las lentes blandas lo absorben y lo dejan pegado a la córnea durante horas. Por eso, si aplicas de noche y no vuelves a ponerte las lentillas hasta la mañana siguiente, la espera ya está cubierta de sobra y el problema deja de existir.

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